Parashat Ree – Mirando un monte

 En Parashá, Parashá Deuteronomio-Devarim

La Parashá comienza de una forma rara, “Ree (Mira), pongo frente ustedes hoy la bendición y la maldición. La bendición si escuchan las mitvot y la maldición si no las escuchan”

La primera vez que leí esta Parashá mi sensación fue que algo estaba mal en el texto, la vida no es tan simple. ¿Acaso si hacemos las cosas bien significa que todo nos va a salir bien? Además, me vino la imagen de dos puertas, en una puerta hay un cartel que dice “Bendiciones” y en la otra un cartel que dice “Maldiciones”, y la Parashá nos pide que elijamos cual abrir. ¿Acaso las decisiones en la vida son asi de fáciles? Lamentablemente en el mundo real no están esos carteles en las puertas y tenemos que decidir sin estar seguros de lo que estamos eligiendo.

Mas adelante el texto nos relata un ritual que tendrían que hacer cuando ingresen a la tierra que era separarse en 2 grupos, un grupo subido al monte Grizim y otro grupo al monte Eibal. Alli deberían proclamar las bendiciones y las maldiciones. Las bendiciones los que estaban en el monte Grizim y las maldiciones los que estaban en el monte Eibal. Estos dos montes existen hoy en Israel y están enfrentados uno al lado del otro, los dos reciben las mismas lluvias y el mismo sol, pero tienen una particularidad: El monte Grizim esta verde, lleno de vida y de vegetación, mientras que el monte Eibal está seco. No se si Di-s eligió estos montes por estas características o los montes quedaron así después de recibir tantas maldiciones y bendiciones sobre ellos.

Imaginando el ritual pude visualizar a la mitad del pueblo recitando las bendiciones pero mirando el monte seco que tenían enfrente y la otra mitad recitando las maldiciones pero disfrutando la vista de un monte verde y lleno de vida. A cada tribu le correspondía un lugar específico y no podían elegir en que monte pararse. La vida tiene de las dos cosas y a veces no entendemos bien cual es cual.

También me llamó la atención que la parashá comienza diciendo “Mira” (en singular) pero continua en plural “pongo frente a ustedes…”. Cada uno, de manera individual, es libre de tomar las decisiones que quiera, pero tenemos que saber que las consecuencias de nuestras decisiones no solo impactan en nuestra vida, sino también en las vidas de otros.

Para mi ésta es una Parashá especial ya que fue la que leyó mi hijo en su Bar Mitzvá y toda la familia tuvo que aprenderla. No solo a leerla sino que la estudiamos, le buscamos significados y escribimos sobre ella. Los montes Grizim y Eibal entraron a nuestro corazón y se metieron en nuestras vidas de diferentes maneras. Desde ese momento nos pasaron muchas cosas y aprendimos que a pesar de que son dos montes diferentes, los dos nos hablan de lo mismo; el pueblo no se separó en dos, sino que todo junto escuchó las maldiciones y las bendiciones. Los dos montes representan la vida, en algunos momentos nos tocan bendiciones y en otros no, y no siempre podemos elegir a que monte subir.

Nuestra vida transcurre en el medio del valle, a veces toca subir al monte Grizim y otras al monte Eibal. Es lindo cuando nos toca estar en el monte Grizim. Pero cuando nos toca estar en el monte Eibal, es nuestra decisión individual dónde poner nuestro foco y nuestra atención. Parados en la misma situación podemos mirar para abajo y ser “el que le tocó el monte Eibal” o podemos decidir levantar la cabeza y ser “el que mira el monte Grizim”. Es nuestra decisión a qué monte mirar.

Shabat Shalom
Fabian David Holcman

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