Parashat Ekev – O los dos bolsillos de Rabí Simja Búnem de Pshisja

 En Parashá, Parashá Deuteronomio-Devarim

Rabí Simja decía que deberíamos tener dos bolsillos, uno en el que dijera “ Para mí fue creado el mundo”; y otro en el que nos recordaran que sólo somos polvo y cenizas.

Nuestra Parashá desarrolla justamente este tema y nos aconseja en Dvarim 8:11-14:

“Cuídate por si olvidas al Eterno, tu D’s, para no cuidar Sus mandamientos y Sus ordenanzas y Sus leyes. Quizás comas y te sacies, y buenas casas edifiques y habites…y digas en tu corazón: mi fuerza y el vigor de mi mano hizo para mí esta riqueza.”

Como decía Rabí Simja, el mundo fue creado para nosotros y sin embargo no somos sino polvo y cenizas.

El agradecimiento no debiera faltar nunca, si no verdaderamente es como creernos dueños del mundo y perder la dimensión que nos corresponde.

Nuestro maestro nos da el ejemplo. Nos encontramos con un Moshé severo y a la vez compasivo. Nos recuerda lo que ocurrió con el becerro de oro pero es el mismo que rezó cuarenta días y cuarenta noches para obtener el perdón divino.

Entiendo que a un paso de “llegar” a la tierra prometida, lo que Moshé nos quiere dejar como profunda enseñanza es que debemos transmitir estas leyes a nuestras hijos.
La necesidad imperiosa de plantar semillas, de enseñar estas palabras, de hablar de su significado tanto en nuestra casa, en nuestro camino, al acostarnos y levantarnos.
No permitamos que nunca falte educación judía.

Ekev, su raíz junto al verbo laakov: seguir a alguien, “espiarlo”, prestar atención…como mordiendo los talones…
Que podamos entre nosotros ayudarnos a no olvidar, a seguir nuestras leyes, a transmitir y enseñar.
Un seguimiento para el bien, para el presente y el futuro.

Y recordar nuestro pasado, la Guemará repite treinta y seis veces, que no discriminemos al extranjero, al diferente de nosotros, pues extranjeros fuimos en la tierra de Egipto.
Nos dice Rabí Natán: si nos burlamos de alguien que no es como nosotros nos estamos humillando, nos transformamos en el destinatario de su propio maltrato.
Todo judío fue extranjero en tierra ajena.
Y hay muchas formas de hacer sentir extranjero a quien no actúa como nosotros, seguramente estas actitudes han existido siempre y hoy se ponen más de manifiesto, se lucha más contra ellas y sin embargo siguen vigentes.

Que podamos en este Shabat Ekev plantarnos firmemente en nuestro presente mirando hacia nuestro futuro y sin olvidar nuestro pasado para poder transmitir, enseñar, estar atentos y así cumplir y hacer cumplir nuestros maravillosos y divinos preceptos.

Shabat Shalom uMeboraj!
Norma Dembo

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