Haftarat Vaetjanan Najamu, Najamu – Ieshaiahu 40 1:26

 En Haftará, Haftará Deuteronomio-Devarim

Shabat Najamú es el primer Shabat después de Tishá Be Av, la fecha en que los dos Templos Sagrados fueron destruidos, cerrando la ventana entre el cielo y la tierra. “Najamú, Najamú Ami – consuelen, consuelen a mi pueblo”, las palabras del profeta reverberan a través de las semanas siguientes, las siete semanas de la Consolación.

Después de la degradación y el sufrimiento experimentado por el pueblo judío, el profeta los consuela. Pero los Judíos responden diciendo que no quieren ser consolados por los profetas, sino por Di-s mismo.

¿Por qué Di-s consuela a los Judíos a través de un mensajero? Mandando a un ser humano para consolar a la gente, Di-s impregna a cada uno de nosotros la habilidad y el poder de consolar a otros. Podría parecer que un mortal puede hacer muy poco para consolar a otro, no tenemos el poder para compensar la pérdida o la capacidad de cambiar la situación de alguien. Pero, a través de estas palabras de consuelo que se nos da a través de un ser humano, Di-s nos da a cada uno de nosotros la fuerza Divina para realmente consolar a otro ser humano que sufre.

Por otro lado no es casualidad que justo cuando leemos en la Parashá de esta semana, quizás uno de los versículos más trascendentales para nosotros los Judíos como el Shemá, en la Haftara también nos encontramos con una seguidilla de versículos que nos hablan de la grandeza y el poder divino del creador de todo.

Terminando en el último versículo que nos dice:

“Eleven sus ojos a las alturas y observen ¿Quién creó esto?: produce sus legiones por número, a todo llama por su nombre. Por su abundante poder y por su peligrosa fuerza, ninguno está ausente” (40:26).

Por eso mis queridos amigos, que después de repasar estos dos conceptos, se me ocurre que la conclusión sería, que deberíamos consolarnos unos a otros convenciéndonos entre nosotros de la grandeza y de la unicidad de D´s que siempre se encargará de nuestra protección, respetando la promesa que le hizo al nuestro patriarca Abraham avinu.

“Y haré de ti una gran nación, te bendeciré y engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a todos los que te bendigan y a aquel que te maldiga yo maldeciré; y todas las familias de la tierra se bendecirán por tu causa” (Breishit 12 2:3)

Shabat Shalom
Ari A. Alster

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