Haftarat Matot-Maasei – Volver a casa

 En Haftará, Haftará Números-Bamidbar

Hace algún tiempo que escucho que varias personas planean irse del país.
En lo personal, tengo amistades por todas partes del mundo; amigos y amigas con los cuales nos criamos y crecimos juntos, que se fueron en algún momento en búsqueda de nuevas posibilidades, experiencias, desafíos, horizontes, crecimiento y calidad de vida.

¿Y yo? Me quedé en Buenos Aires, siempre en Almagro, en las buenas y en las malas.
Igualmente, debo reconocer que siempre tuve dudas: ¿Estará bien que me haya quedado? ¿Cómo sería mi vida en otro lado? ¿Me hubiese gustado comenzar de nuevo en otra parte del mundo? ¿Y mis amigos? ¿Está bien que se hayan ido? ¿Cómo alguien tiene la capacidad de irse? ¿Qué hay allá que no hay acá? Si los amigos estamos acá…

A la hora de poner las prioridades en la balanza, me pregunto si, quienes se van, tienen la capacidad de reconocer todo lo bueno que hay acá y que, seguramente, en donde estén no existe. Bueno, tal vez no sea mejor ni peor, simplemente distinto.

El tiempo pasa y muchos de los que nos quedamos tenemos el sueño del reencuentro, con un abrazo y con mucho para contar.

Esta semana, en la Haftará de Matot-Maasei, leemos que el profeta Irmiahu se enfada con el pueblo de Israel por alejarse de D´s. Les pregunta si tanto es su olvido de todo lo que hizo D´s por ellos, su tan grande es su falta de memoria que deciden alejarse de Él.

Volviendo al barrio de Almagro, debo confesar que me sentí identificado con el reclamo. ¿No me estaré enfocando en extrañar, más que en la amistad? ¿Cómo puedo priorizar el amor por ellos sobre la lejanía?

Amigos, los extraño y los sigo esperando siempre.
Wally

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