Parashat Pinjas – El Poder y la Influencia

 En Parashá, Parashá Números-Bamidbar

Moisés está a punto de morir. Como verdadero ejemplo de líder, comprende que la trascendencia de su obra estará condicionada en la formación de un nuevo liderazgo, de alguien que continúe con su visión:

“Ponga Adonai, Dios de los espíritus de todo ser, un varón sobre la congregación, que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Adonai no sea como ovejas sin pastor.

Y Adonai dijo a Moisés: Toma a Ioshua hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él;

y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos.

Y pondrás de tu autoridad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca…; por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación.”

El Midrash en Bamidbar Rabbah 21:15 intenta explicar lo que Dios le pide a Moisés:
Y pondrás tu mano sobre él – esto es como encender una vela con otra vela.
Y pondrás de tu autoridad sobre él – esto es como vaciar el contenido de una vasija en otra.

Muchas veces pensamos que poder e influencia van de la mano. Aquellos que detentan el poder, tienen influencia sobre los demás y viceversa. Y en realidad son cosas que van por caminos diferentes. El rabino Sacks explica a modo de ejemplo que si una persona detenta todo el poder y decide compartirlo con otras nueve personas, solamente tendrá la décima parte del poder que tenía. Sin embargo, si alguien tiene alguna medida de influencia y la comparte con otros nueve, entonces no solo no tendrá menos, sino que tendrá aún más influencia. En vez de ser una persona irradiando esa influencia, ahora en verdad son diez. El poder funciona por división, la influencia por multiplicación.

Existían tres grandes roles en la distribución del poder en el Antiguo Israel: el Rey, El Profeta y el Sacerdote. La triple división de poderes propuesta por Montesquiu a mediados del Siglo 18, ya figuraba en la Biblia. Incluso en las palabras del profeta Isaías: “Porque Adonai es nuestro juez, Adonai es nuestro legislador, Adonai es nuestro Rey; él mismo nos salvará.” (Is. 33:22)

 En el proceso de unción de Ioshua, Dios le pide a Moisés 3 cosas. Una de ellas es que lo presente frente al Sumo Sacerdote, como parte del reconocimiento a otros estamentos de liderazgo. Las otras dos cosas están vinculadas a 2 funciones que cumplía hasta ese momento el mismo Moisés. La de Rey (o líder político) y la de Profeta.

El rey tiene la suma del poder. Político, militar, económico. Dictamina cuando ir a una guerra, domina el ejército, libera esclavos o prisioneros y hasta decreta la vida y la muerte de sus súbditos. El Profeta carece de ese poder. No comanda ningún batallón, no regula impuestos, ni puede imponer sus ideas por imposición. Sin embargo, lo que tiene es la influencia de su mensaje.

Hoy, son raros los casos que recuerdan a más de un nombre de los tantísimos Reyes de Israel y Judá, pero las palabras de los profetas siguen inspirando a través de los siglos por la fuerza y la influencia de sus valores, visiones e ideales.

Como dice Kierkegaard: Cuando un Rey muere, su poder termina; pero cuando un Profeta muere, su influencia recién comienza.

Así comprendemos el mensaje del Midrash. Al darle a Ioshua de su autoridad, Moisés era como una vasija que se vaciaba al llenar otra, entregaba su poder de mando y se quedaba ya sin él. Pero al colocar sus manos sobre Ioshúa, Moisés encendía una vela con su propio fuego, e instantáneamente, lejos de disminuir la fuerza de su luz, la multiplicaba. El Poder de Moisés finalizaba con su muerte. Sin embargo, su influencia permanece hasta nuestros días.

Moisés le entregó su poder y su influencia a Ioshua. Lo primero necesario para su objetivo político y de conquista. Pero fue la segunda lo que lo hizo a Ioshua y a nosotros sus seguidores, herederos de su mensaje.

Podamos también en este tiempo tener líderes con esa visión, y ese amor a los suyos, al entender que el poder corrompe y el poder absoluto, corrompe absolutamente, y que la única forma de eternizarse no es en el Poder, sino en la influencia de un mensaje de luz.

Guit Shabes.
Rab. Ale Avruj

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