Haftarat Pinjas – Irmiahu 1:1 2:3

 En Haftará, Haftará Números-Bamidbar

Tal como sucede cada vez, que parashat Pinjás se lee después  del 17 Tamuz, leemos una de las tres Haftarot, que nos hablan de las advertencias de los profetas por la posible destrucción de Yerushalaim, a raíz del mal comportamiento del pueblo. Estas tres son conocidas como “Tlata de purianita”( tres semanas de aflicción)

“Y fue la palabra de D’os a mí diciendo:’¿Qué estás viendo, Irmiahu?’Y dije: ‘Una rama de almendro yo estoy viendo’. Me dijo D’os a mí: ‘Bien has visto! Pues Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla” (1:11-12)

“Y fue la palabra de D’os a mí, por segunda vez, diciendo:’¿Qué estás viendo?’Y dije: ‘Una olla hirviendo yo estoy viendo, y lo hace por el norte’.Me dijo D’os a mí: ‘Desde el norte se abrirá la maldad,sobre todos los habitantes de la tierra” (1:13-14)

El Rab Iosef Kleiner explicó que el lenguaje de estos pesukim es extraño.  En la primera visión, D’os lo felicitó a Irmiahu por haber visto detalles que  aparentemente carecen de importancia, diciéndole: “Bien has visto!”, sin embargo en la segunda visión, a pesar de que Irmiahu también observó correctamente, D’os no lo felicitó por su aguda visión, sino que directamente interpretó la profecía, para que Irmiahu entienda el mensaje.

(A sus palabras, se puede agregar que en la primer visión, al preguntarle lo que veía, D’os le dijo: “¿Qué estás viendo, Irmiahu?” pero en la segunda visión, sólo le preguntó: “¿Qué estás viendo?” sin recordar su nombre propio, utilizando un lenguaje más directo).

Dice el Rab Kleiner, que este cambio en el lenguaje nos viene a enseñar que en el campo de la educación, no todo debe ser “caricias y alabanzas”.  Hay veces que debemos ser muy directos con nuestros hijos diciéndoles las cosas de una manera dura.

Podemos ver con mucha tristeza que sus palabras encierran una gran verdad.  Solamente alcanza con salir a la calle y ver a la gente, para darse cuenta que en muchos casos los “descarrilados” – en el más amplio sentido de la expresión – no son sólo quienes en su niñez y adolescencia fueron sometidos por parte de sus padres o maestros, a una disciplina demasiado rígida.

Vemos con nuestros propios ojos, que la falta total de disciplina así como también una disciplina deficiente, pueden provocar en la personalidad del hombre daños no menos severos que el exceso de la misma.

En nuestra época más que en las anteriores, creemos que es bueno tener estos conceptos bien frescos en nuestra conciencia, ya que desgraciadamente estamos viviendo una época de enfermiza permisibilidad.  Muchos tienden a creer que todo está permitido, tanto en el mundo de la secularidad como en el del judaísmo, y a través de ese pensamiento incurren en toda clase de errores que no tienen parangón, y a veces, hasta son  irreparables.

Es por eso que debemos aprender de nuestra Sagrada Torá la fórmula del éxito.  Ella nos enseña que debemos encaminarnos por el camino intermedio, sin desviarnos, en general, hacia los extremos.  Si seguimos Su consejo podremos cumplir nuestro deber como judíos, y nuestra obligación como los educadores de nuestros hijos.

Por eso estimados amigos tengamos siempre en cuenta, lo que nos enseñan nuestros místicos, de ir por la vida con el equilibrio entre Jesed(bondad) y Gueburá (severidad) la bondad en exceso es mala y la severidad a ultranza también. Aprendamos a manejarnos con los distintos matices de los grises, las cosas no son solo blancas o negras.

Shabat Shalom
Ari A. Alster

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