Haftarat Jukat – Jueces 11-1-33

 En Haftará, Haftará Números-Bamidbar

Con esta Haftará los Sabios de Bendita Memoria nos enfrentan a un episodio histórico y bíblico de máxima intensidad dramática, solo comparable, quizás, y salvando las enormes distancias de tiempo, lugar y personajes involucrados, al evento de la HaKedá narrado en el libro Bereshit (Génesis) cuando el Patriarca Abraham se dispone a cumplir el mandato divino de sacrificar a su hijo Isaac.

En esta Haftará tropezamos con el clásico enfrentamiento de pasiones humanas como el odio, soberbia, venganza, humillaciones y discriminaciones. Los hechos tienen lugar a raíz del incumplimiento por parte de los guerreros judíos en su marcha por el desierto, del compromiso de no conquistar las tierras de los pueblos que las ocupaban a condición de que se les respetara el derecho de paso.

Estalló el conflicto armado, finalmente dirimido por A’d en favor del Pueblo Hebreo, pero en el interin la junta de Ancianos que gobernaba al Pueblo, temerosos del resultado de esa guerra resolvieron recurrir a Iftaj, que tenía fama de ser un valiente comandante guerrero.

Al obrar de este modo, olvidaron que muchos años antes habían discriminado a Iftaj de entre sus hermanos, por ser hijo de una concubina de su padre y lo habían despojado de sus derechos.No obstante, Iftaj percibió el llamado divino y acudió a la batalla formulando el famoso e insensato voto de sacrificar en homenaje a A’d a la primera persona que saliera de su casa a recibirlo victorioso y lleno de honores. Como sabemos,esa persona fue nada menos que la hija de Iftaj, inocente víctima del arrebato triunfalista de un general soberbio y rencoroso.

La Haftará deja en un velo de suspenso el triste final de la jovencita. Los mas ortodoxos exegetas de la Torá prefieren sostener que A’d aceptó el sacrificio en tanto que otras corrientes rabínicas opinan que Iftaj cumplió su voto manteniendo a su hija recluida de por vida en una casa construida a tal efecto, opinión del Rab Marcos Edery en el Jumash.

Leyendo estos acontecimientos, y con nuestra mirada del siglo 21, uno no puede menos que preguntarse, ¿cómo es posible que ninguna autoridad política o religiosa de aquel momento hubiera intervenido para anular la promesa de Iftaj?

Los clásicos y repetidos celos entre el el Sumo Sacerdote Pinjás y el jefe militar aclamado por el Pueblo impidieron ese acuerdo, algo parecido al desencuentro de nuestros días entre la ultra ortodoxia y otras corrientes religiosas judías en Israel y la diáspora.

El estudio de esta Haftará nos deja como enseñanza evitar y oponernos al endiosamiento de personas humanas y que puedan creerse capaces de obrar en nombre de A’d en sus proyectos terrenales.

¡Shabat Shalom!
Enrique Dardik

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