Parashat Koraj – Bamidbar 16-1 18-32

 En Parashá, Parashá Números-Bamidbar

Desde que tengo uso de razón, siempre me mostraron a Koraj(protagonista de esta semana) como un verdadero villano, pero por otra parte la Parashá lleva su nombre, entonces entiendo que tiene que haber algo bueno en él, a pesar que las cosas no hayan resultado.

Y la tierra abrió su boca y los tragó a ellos y a sus hogares; toda la gente de Koraj y todos sus bienes… Y un fuego surgió de D-s y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecieron el incienso” Bamidbar 16 32-35.

Koraj termino desafiando la autoridad de Moshé, la verdad de la Torah y la estructura misma de la comunidad de Israel según fue ordenada por D-s.

Claro que este fue el final de la historia y cuando ya había salido todo mal. Entonces deberíamos ir al origen del asunto, para ver que podemos rescatar.

…”Pues toda la congregación son santos y en su seno esta D-s”.. Bamidbar 16-3

La esencia del argumento de Koraj es completamente cierta y válida. En efecto el alma del hombre es literalmente una parte de D-s. Es esa chispa divina que todos llevamos dentro. Y esto debería generar que no necesitemos intermediación alguna para conectarnos con la fuente donde se originó esa chispa .

Entonces es cierto que ante los ojos de D-s somos todos iguales porque todos sin excepción somos parte de El. Hasta aquí la base argumental de Koraj es totalmente lógica, y si tenía razón, por qué falló?

Koraj erró al intentar forzar este estado perfecto sobre un mundo todavía imperfecto. Un mundo que en el grado de refinamiento, espiritualidad y conexión manifiesta con D-s, varía de un individuo a otro. No tuvo en cuenta que su argumento era válido al final de un proceso, que recién comenzaba, de hecho al día de hoy todavía no estamos preparados para poder llegar a ese nivel ideal de refinamiento.

A Koraj antes de tragárselo la tierra, se lo comió su propio ego y ansias de poder, que no le permitieron disfrutar de la jerarquía que ya poseía y de una importante fortuna.

La ambición de Koraj se volvió destructiva cuando cruzó la línea mortal entre el anhelo y acción, de desear un estado más santo a actuar como si ya lo hubiera logrado. Actuó con pasión y perdió la razón de donde había partido su planteo, equivocó el tiempo y la forma. Y finalmente puso su ego por delante de la necesidad de progresar que todo el pueblo necesitaba.

Seguramente su nombre de perpetuó en esta parashá porque lo que sí tuvo fue la profundidad en la mirada para reconocer esa chispa infinita que llevamos dentro, esa chispa que muchas veces no podemos reconocer por lo oculta que la tenemos y esa cáscara que la recubre nos aleja de la percepción divina que podríamos sentir.

Es por eso estimados amigos, que los invito en este Shabat Koraj a pelar esa cáscara que recubre nuestra Neshamá, y encontrar esa esencia que nos acerque a la fuente de creación, dejemos de lado nuestras actitudes egoístas y egocéntricas que nos alejan de la razón. Y sobre todo tengamos esa profundidad que tuvo Koraj para entender que nuestro prójimo también posee esa chispa y es igual a nosotros. Pongamos toda la pasión por encontrar la verdad y no nuestra verdad.

¡Shabat Shalom!
Ari Alster

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