Hatarat Naso – Shoftim 13:2-25

 En Haftará, Haftará Números-Bamidbar

Estamos transitando la época de los jueces, tiempos díficiles para nuestro pueblo, época que abarca desde la muerte de Ioshúa bin Nun al nacimiento del profeta Shmuel.
Ya en la tierra prometida, pero aún rodeados por los pueblos paganos que allí habitaban, se encontraban atareados entre las luchas militares y se enfrentaban al peligro de la asimilación con sus costumbres idólatras.
Como nos recuerda el Rab Edery ” En aquellos días no había rey en Israel, y cada hombre hacía lo correcto ante sus ojos” ( Jueces 21:25)
Es en este momento que Shimshón hace su aparición y su función será defender al pueblo del enemigo, en este caso de los filisteos.

Comienza relatándonos la Haftará acerca de un hombre llamado Manoaj cuya esposa era estéril.
No es la primera vez que leemos en el Tanaj acerca de esposas estériles que cuando finalmente dan a luz, sus hijos terminan siendo personajes fundamentales de nuestro pueblo.
No se nos da a conocer el nombre de la esposa de Manoaj, pero un ángel le anuncia que ella dará a luz un hijo que será consagrado como el liberador de Israel, desde antes de su nacimiento. Lo mismo ocurrió con Irmihau, consagrado desde el vientre materno para la profecía tanto como con Shmuel, quien también será nazir.

La figura del nazir une el texto de la parashá con el de la Haftará correspondiente.

Su madre, durante su concepción, no debía ingerir ningún producto de la viña, ni comer nada impuro. Sobre la cabeza de su hijo no iba a pasar navaja, y él estaría dedicado al servicio a D’s peleando sus batallas.
Shimshón solo peleó esporádicamente algunas de ellas, en verdad fue David quien libró a nuestro pueblo de los filisteos.
La fuerza de Shimshóm residía en su fortaleza física, pero se nos relata que no era tal su fuerza moral.
El Midrash nos dice que era un hombre que se encaminaba en pos de sus ojos, de sus impulsos, y de esa manera traba relación con una mujer pagana, Delilah, será ella quien lo entregue a los filisteos, quienes como venganza lo privarán de la luz de sus ojos, quedará ciego.
Seguramente podemos pensar esto como una metáfora acerca de que lo que ven los ojos es muchas veces lo que cierra nuestro entendimiento y nos hace ciegos para lo verdaderamente fundamental.
Y es así como terminará destruyendo el templo pagano donde estaban reunidos para festejar su captura.
Shimshón muere en el derrumbe del templo, sus últimas palabras fueron: tamot nafshí jim pelishtim: muera mi alma junto a los filisteos. (Jueces 16:30)

La gran diferencia entre el concepto de nazir comparando la parashá con la Haftará estriba en que en la Parashá es el hombre quien decide ser nazir, cumplir las mitzvot. En la Haftará la orden proviene de D’s.
Shimshón nunca realizó el voto para convertirse en nazir, fue el Ángel quien lo alejó de lo impuro, se abstuvo del vino y de rasurarse, pero de todos modos se impurificó.
Fue una preparación para que pudiera cumplir su misión.
D’s sabía que necesitaba límites y esa fue la manera de imponérselos.
Esto pudo haber sido bueno para Shimshón pero no parece que fuera bueno para otros en Israel según nos explican nuestros sabios.

Nos surge la pregunta: Fue realmente valiente?
El Talmud nos enseña quién es valiente, fuerte: “aquel que puede gobernar sus pasiones”.
Esto no fue lo que ocurrió con Shimshón.

Es trabajo cotidiano del ser humano enfrentarse a sus decisiones, a sus deseos, a sus pensamientos y pensar qué hace al mundo un lugar mejor para vivir en paz con nuestros semejantes partiendo de la paz que logremos dentro nuestro al librar las batallas con nuestros filisteos de cada día.

¡Shabat Shalom uMeboraj!
Norma Dembo

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