Parashat Kedoshim

 En Parashá, Parashá Levítico-Vayikrá

Nos encontramos en tiempos de violencia, intolerancia. Películas, diarios y programas televisivos muestran la agresión cotidiana.

Nos hemos convertido en una sociedad agresiva. La nuestra es una época donde la venganza está viva.  La tentación de arremeter, sin que importen las consecuencias, es un impulso poderoso del alma humana. Nuestra tradición conoce dicha fuerza como el “ietzer hara”, “el impulso malvado”.

También conocemos nuestra astucia para racionalizar nuestra crueldad, para justificar nuestro mal actuar e ignorar el sufrimiento de nuestro prójimo.

Porque Dios conoce la forma de funcionar de la gente, la Torá es enfática en su prohibición “No tomarás venganza.”  La parashá de hoy contiene esta ley. La psiquis humana no ha cambiado a través de los años, estamos enojados y queremos actuar… es ese el momento en el cual debemos respirar hondo y escuchar la impotente voz de la Torá! “No tomarás venganza”.

Esta mitzvá es explicada de la siguiente forma por el gran Hafetz Jaim, un sabio rabínico del siglo pasado.  Venganza significa; pagar a una persona que le ha hecho daño a alguien con la mima moneda.  El nos ejemplifica: si le pedimos a un vecino “Préstame tu hacha,” y el vecino no quiso prestarla, y al día siguiente el vecino tiene que pedirnos prestado algo a nosotros y nosotros le contestamos, “No te lo prestaré, al igual que tú te negaste a prestarme a mí cuando te lo pedí.”  Esto es venganza, estamos pagando con nuestra propia mala acción.

De acuerdo a esta lectura, la prohibición de “no tomarás venganza” es una prohibición de actuar como aquél que nos hizo daño en primera instancia. Volvernos igual a nuestros agresores,  es una victoria para ellos.  Formarnos a su imagen, seguir su ejemplo; es atacar e insultar la imagen  Divina que debemos reflejar.  Responder en esa forma, simplemente mantiene vivo el ciclo de dolor y la maldad.

Como pueblo, como comunidad, como individuos somos convocados a ser mejores. No nos dejemos llevar por las voces colaterales diarias… prestá atención a tu voz interior. El enojo siembra más enojo, la bronca más bronca. Contener el primer impulso y buscar una segunda opción, otra respuesta; nos brinda la posibilidad de sembrar paciencia y obtener sus frutos. Entregarnos y recibir; respetar y ser respetados; amar y ser amados. ¡Qué más podemos pedir!

Shabat Shalom umeboraj
Rab. Sarina Vitas

Texto adaptado del Rabino Bradley Shavit Artson

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