Parashat Pesaj I – La comodidad, esa costumbre que trasciende los tiempos

 En Parashá, Parashá Éxodo-Shemot

Pesaj es, de todas, mi festividad preferida. A pesar de lo trabajosa que es pareciera que uno saca fuerzas de donde sea para hacer esa especial limpieza donde no debe quedar ni una miguita de jametz.
Comer matzá es en verdad la decisión de dejar el pan de nuestros opresores, el pan egipcio que leudaba en sus hornos. Nosotros, siendo nómades no teníamos hornos para hacer ese pan. Así que comamos la matzá con la alegría de que es el símbolo de haber dejado el pan de quienes nos esclavizaban por el pan de nuestros antepasados nómades.

Todo el año limpiamos nuestras casas, tratamos de mantenerlas en orden, de hacer cada tantos días esa limpieza general para que todo brille. Pero ésta es otro tipo de limpieza, y son otras las fuerzas requeridas.
Salimos de la comodidad de lo que ya tenemos pautado y pasamos a un lugar, a un tiempo que trasciende todo.
Se acerca un momento de reunión familiar, de amigos…diferente, donde leemos nuestra historia, la enseñamos, la transmitimos y nos sentimos como nuestros antepasados saliendo de Egipto.
Dialogamos, seguimos un orden y si somos capaces y laboriosos obtenemos una calidad de contacto, de diálogo muy difícil de encontrar en nuestros días.
Decimos que en esta época nos encontramos con adicciones a drogas, a los avances tecnológicos sobre todo en materia de comunicación…al celular sobre todo…
Lo cierto que es que hay una gran tendencia a la adicción y dentro de las adicciones está también la comodidad…adicción a no cambiar, a permanecer en el mismo lugar.
A veces saltamos tanto sobre la misma baldosa que ésta termina por hundirse y nos arrastra.

Estamos hoy acá porque algunos de los que nos precedieron decidieron limpiar su casa, cambiar, comenzar a caminar el difícil desierto buscando otro horizonte, la libertad de hacer, de ser…esa tierra prometida.

Al comienzo fueron invitados especiales, ya que Iosef ocupaba un lugar más que importante y luego fueron entrando en un camino descendente de poca moralidad, y terminaron con un sufrimiento físico y espiritual.
Nos dice el Zohar, en Zohar Jadash, Itró, que hubo allí cuarenta y nueve portales de impureza y los bnei Israel llegaron hasta el portal anterior al punto de no retorno.
No nos llama entonces la atención que luego de Pesaj ascendamos esos cuarenta y nueve escalones ( la cuenta del Omer), cuarenta y nueve pórticos de Kedushá ( de santidad) para poder recibir la Torá.

Llegamos entonces a darnos cuenta que tal como hablamos de adicciones en nuestros días, también en aquel entonces existían y existirán siempre. Porque la mayor adicción es a quedarse saltando en la misma baldosa, creyendo que estamos cómodos… pareciera que la comodidad es algo muy peligroso, nos termina convirtiendo en esclavos de las cómodas, conocidas situaciones que hemos “elegido”.
Es que hay que reconocer que hay en el ser humano una vocación de esclavo, en algunos más, en otros no tanto, pero todos tenemos que luchar arduamente para salir de Mitzraim, y encontrar un camino nuevo y seguramente trabajoso pero que nos hace dignos de ser quienes somos, Bnei Israel.
Que podamos en este Pesaj pasar a una realidad mejor, más libre aunque sea más trabajosa, que podamos sacudirnos nuestros estados de comodidad y logremos caminar hacia la ansiada libertad de cada día.

¡Shabat Shalom uMeboraj!
¡Jag Pesaj Kasher veSameaj!
Norma Dembo

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