Haftarat Metzora – Shabat Hagadol – Malaji 3: 4-24

 En Haftará, Haftará Levítico-Vayikrá

En este Shabat, Shabat HaGadol, un tiempo de transición y empoderamiento, recordamos las últimas palabras de la profecía en la Biblia, que contienen las claves necesarias para nuestro pueblo, con la idea de florecernos en circunstancias desconocidas y nuevos tiempos.

El pueblo ha desafiado a D’s, “Todos los que hacen el mal son buenos en los ojos de Dios, y Él se complace con ellos! ¿Dónde está el Dios de la Justicia? “(2:17)

La gente había regresado del exilio hace ya bastante tiempo. En el principio las circunstancias externas que parecía justificar sus expectativas y el retorno fue considerado como un milagro. La construcción del Segundo Templo y la renovación de los sacrificios. La gente había vuelto a confirmar la alianza con D’s. (Nehemías 8:10)

El curso posterior de los acontecimientos ha sido decepcionante, sin embargo. La edad de la redención, no había llegado. Las personas están aún sujetas a los persas (Malaquías 1:8) La tierra prometida no se convierte en un paraíso, sino que las cosechas son malas  debido a las langostas y la sequía (3:11) Las actividades religiosas son cada vez onerosas y sin el espiritual efecto de los Kohanim y las personas  estaban violando los pactos de los padres.

Como resultado de ello se ha planteado la cuestión de si todavía tiene sentido adherirse a la promesa de una nueva era. En todo caso la expectativa parece no haber tenido ningún significado concreto. Al parecer, los malhechores salieron con la suya, sin temor al castigo. El hecho de que los malhechores en general, no eran inmediatamente castigados es interpretado en el sentido de que Dios hizo suyo el mal y estaba satisfecho con los malhechores. Con una audacia que propuso una conclusión alternativa: O bien, si este no es el caso, ¿dónde está el Señor de la Resurrección? ¿Por qué no revelarse a sí mismo como juez para castigar a todo el que ha hecho el mal?

Las palabras de Malaquías son las últimas palabras de la profecía. Todo lo va a cambiar. Ellos ya no tienen la claridad y la conexión que habían mantenido en vida y juntos durante casi mil años. Nada era como lo fue incluso durante el exilio babilónico. Cómo Israel sobrevivió sin la conexión de la profecía? Serían capaces de continuar como una nación unida, sin la comunicación clara de D’s que se entiende como fundamental para sentirse como Su pueblo?

El mundo era confuso. Cambios drásticos habían comenzado. Una época se termina y otra comienza.

Palabras de Malaquías tuvieron que llevar a ellos a través de esta transición y de Israel a lo largo de los milenios hasta que viene Elías a anunciar la redención final.

La gente oyó el eco de sus últimos días en Egipto. Sus antepasados, los esclavos recién liberados, también fueron confundidos por el mal que habían experimentado. D’s había estado distante por muchos años. Moisés fue instándolos a abandonar lo conocido. El pueblo sabía que estaban a punto de salir, pero no a dónde se dirigían. Dios desafió a la experiencia de su grandeza interior en Shabat HaGadol. Les pidió que se enfrentaran a sus antiguos amos y mostraran su desdén por los dioses egipcios. La gente aceptó el reto y se convirtió en Guedolim – experimentaron Gadlut – Grandeza.

Malaquías  le habló a su generación, para poder hacer lo mismo, los Instó a que  encontraran su grandeza dentro de sí mismos, no de la profecía. Este gran líder conectó a todos los miembros de la nación el uno al otro, empujando a aceptar la responsabilidad mutua. Malaquías les enseñó que su percepción de sí mismos como una nación vinculada les permitían soportar todos los desafíos por delante, hasta que Elías

llegara con su mensaje de redención. Malaquías lo vinculó a nosotros, y nos presentó a la poderosa fuerza, el jesed – Fuerza de la Vida-que ha sabido mantener con nosotros a través del tiempo. Esta conexión entre sí  probaría ser una conexión aún más potente con Dios que la profecía. Que todos los méritos para presenciar el cumplimiento de las últimas palabras de este último profeta: “¡He aquí! Yo os envío al profeta Elías, antes del día grande y terrible de D’s. Se restaurará el corazón de los padres a los niños y el corazón de los niños a sus padres”.

Por eso queridos amigos, yo no sé si el Mashiaj llegará mañana o pasado, es más, realmente no se si llegará en mis días (que no me lea un meshijista), pero lo que sí se y estoy convencido es que para poder transitar los días hasta su llegada, la mejor manera de transcurrir este tiempo es conectándonos con D’os mediante las distintas formas que la Torah nos enseña. Por eso les deseo que en esta semana que nos queda antes de Pesaj podamos conectarnos y transcurrir de la mejor manera, hasta que la nueva era llegue.

Shabat Shalom
Ari A. Alster

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