Parashat Tzav – Caminos hacia la Paz

 En Parashá, Parashá Levítico-Vayikrá

La palabra Tzav, está claramente vinculada al termino MiTzvá. Una “buena acción”.
Y a la vez con el termino Tzevet que significa “unión”, “equipo” o “grupo”.
Esta semana nos invita a ser un equipo.
Con los nuestros. Con la familia. con la Kehilá. Con la sociedad.
Esta semana nos invita a ser un equipo, y en ese espíritu también esforzarse para alcanzar paz.

Aparece en el texto una larga lista de diferentes sacrificios que debían ser ofrendados en el altar. Por un pensamiento malo, por una transgresión cometida por error o a conciencia, o por olvido, o por una promesa, o por un agradecimiento. Una larga lista donde el último de los sacrificios se llama “Korban Shelamim”-“sacrificio por la paz”.

¿Porqué es el último? Es un indicio acerca de cómo lograr paz.
Alcanzar la paz, la paz espiritual, la del alma, la paz en la familia, en la mesa, la paz en la pareja o en los pensamientos, la paz en la calle o en nuestra sociedad, exige sacrificio.
No es tan simple. El sacrificio es grande. El trabajo, gigante.

El sacrificio debe nacer de uno mismo. No debemos esperar que venga como un regalo, desde algún lugar. El esfuerzo nace desde lo íntimo.
Lo vemos en el primer versículo de nuestro texto:

“Zot torat haola, hu haola, al mokda al hamizbeaj, kol halaila ad haboker, veesh hamizbeaj tukad bo”. (Vaikrá 6:2)
“Ésta es la enseñanza acerca del sacrificio: Él es el sacrificio, que está sobre el altar, toda la noche hasta el día, y el fuego prendido en Él.

El término “Él” nos enseña que quien debe aprender a ofrendarse y convertirse en fuego, en luz, cada noche, cada día, en busca de la paz es cada uno.
Y que la paz no es el comienzo, sino el final. Por eso es el último sacrificio en la lista.

Hoy ya no hacemos sacrificios de animales, hoy tenemos nuestra Tfila, la plegaria.
Podemos encontrar este mensaje en las oraciones más conocidas:

La oración por la paz, “Ose Shalom”, cada vez que es recitada, siempre se lo canta como cierre de alguna plegaria.
En el Kadish, en el Birkat Hamazón y en la Amidá. Siempre sobre el final de cada una.
En el Kadish de duelo, nos conectamos a nuestro pasado. Pedimos que la memoria nos ayude a encontrar contención, y así poder estar nosotros en paz.
En el Birkat Hamazón (la bendición después de la comida), después de comer nuestro pan, agradecemos nuestro hoy, nuestra mesa, en la búsqueda de la paz de nuestro hogar.
En la Amidá, en el rezo diario, en nuestra ofrenda del corazón aspiramos a diseñar un futuro diferente, unidos en un destino común de paz al final del camino.

El Pirkei Avot (2:5) enseña: “No digas ´Cuando tenga el tiempo, estudiaré´ porque nunca tendrás el tiempo”.

Así debemos entender, que no hay que esperar a tener paz para empezar algún camino, algún cambio, algún proyecto, alguna decisión.
La paz está al final. La decisión, el juego, el trabajo, el esfuerzo, el sacrificio, es el camino que te va a llevar a ese tiempo de paz.
Comencemos ese tiempo, como equipo. Juntos.
Sintámonos parte de la Mitzvá de ir juntos por esa ruta que nos lleve a un tiempo de paz.

¡Shabat Shalom umevoraj!
Rab Ale Avruj

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