Haftarat Tzav

 En Haftará, Haftará Levítico-Vayikrá

Casi todos alguna vez, en nuestra vida, hemos escuchado a alguien que nos dijo: “Yo qué te dije? Yo te dije que esto iba a pasar”.

La persona que nos enuncia esta frase lo que al parecer nos reclama es:

A) Que no lo escuchamos
B) Que no nos importó mucho lo que nos dijo
C) Marcar que tenía la razón

Una de mis maestras de la primaria me decía: Usted me oye, pero no me escucha.

Oír, si no mal entendí, está relacionado con la capacidad de percibir un sonido mientras que escuchar es prestarle atención a eso que oímos.

La haftará de “Tzav” relata: “Más allá, no escucharon ni prestaron su oído, sino que se encaminaron en sus propios consejos, en la visión de su mente mala; por ello quedaron atrás y no adelante” (Irmiahu 7:24). En criollo: D´s nos pasó, un poco, factura y además que no le dimos mucha bolilla a lo que nos dijo.

Escuchar es un desafío diario. Es silenciar mi ser. Dándole tiempo y lugar al otro en mi cabeza. Es ejercitar nuestra capacidad de ponernos en el lugar del otro. Lograr que el otro se sienta seguro con nosotros a la hora de abrirse.

Escuchar es un arte porque es una pincelada que traza en el mapa el camino para conectar con otro, acortando la distancia entre lo desconocido y lo conocido.

Tenemos dos orejas y una sola boca. Tal vez sea para escuchar más y hablar un poco menos.

Shabat Shalom!
Wally Liebhaber

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