Parashat Vaikrá

 En Parashá, Parashá Levítico-Vayikrá

Muchas veces cuando la Torá nos quiere transmitir un valor especial  lo hace con algún llamado de atención,  inclusive cambiando el tamaño de alguna letra.

La mayoría de las letras del sefer Torá, son medianas y pocas veces son más grandes o más pequeñas.

El tercer libro de la Torá, levítico, comienza con  la palabra Vaikrá-  ויקרא que finaliza con la letra alef א  , y en este caso la letra aparece más pequeña que el resto de las letras que la componen.

Esta pequeña diferencia  de acuerdo a nuestra tradición, indica el camino aprobado por Dios para contactarnos con lo sagrado.

Al finalizar el libro de éxodo la semana pasada, leímos que Moshé no podía entrar al “ohel moed” (santuario o tabernáculo de reunión) cuando la nube se posaba sobre él y la gloria de Dios lo cubría.

“Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Adonai llenó el tabernáculo. Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Adonai  lo llenaba. Y cuando la nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas; pero si la nube no se alzaba, no se movían hasta el día en que ella se alzaba. Porque la nube de Adonai estaba de día sobre el tabernáculo, y el fuego estaba de noche sobre él, a vista de toda la casa de Israel, en todas sus jornadas”. Éxodo 40, 34-38

Y  el midrash manifiesta también que Moshé no entraba al santuario cuando estaba la nube; y cuando la nube se retiraba del santuario, Dios lo invitaba a Moshé a acercarse y entrar, y sin embargo Moshé no entraba.

Nuestros maestros explicaron que Moshé era el más humilde de todos los hombres de la tierra ya que no se consideraba a si mismo adecuado para entrar a un lugar tan sagrado, y por eso permanecía afuera.

Y al comienzo de nuestra parashá, Dios llama a Moshé y le dice que entre, utilizando el término “Vaikrá”, con una alef pequeña.

Llamó Adonai a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo de reunión, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros ofrece ofrenda a Adonai, de ganado vacuno u ovejuno haréis vuestra ofrenda”. Levítico 1, 1-2

Nuestros sabios enseñan que cada vez que Dios emplea el término “Vaikrá” formula calidez y encanto. Y en este caso la alef pequeña es la expresión de admiración hacia Moshé que era capaz de mostrarse pequeño e insignificante.

Fíjense que Adamאדם  el primer ser humano lleva una alef grande y llamativa que simboliza orgullo y jactancia. Todos sabemos que fue la falta de modestia y obediencia la que en definitiva lo condujo a la transgresión cuando sucumbió a la tentación y comió del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Moshé  logró  enmendar esta transgresión, llevando al pueblo de Israel hasta el pie del monte Sinaí y allí intentó aminorar la polución causada por Adam y Javá.

Mientras Adam y Javá se acercaron, tocaron y comieron lo prohibido por Dios inaugurando la transgresión y el delito,  Moshé logró que el pueblo de Israel no se acerque a la montaña, indicándoles que se paren  alejados del monte Sinai, en aquel momento sagrado de máxima revelación.

Dicen que esta actitud del pueblo y especialmente de Moshé, manteniendo la prudencia y el recato, es el sentimiento de mayor cercanía a Dios, un paso atrás respetando lo sagrado.

Parece ser que este es el camino adecuado propuesto por Dios para acercarse a una vida de modestia y santidad.

Shabat Shalom uMevoraj!
Rab. Judy Nowominski

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