Haftarat Vaikrá – Shabat Zajor – Shmuel 1 15:1-34

 En Haftará, Haftará Levítico-Vayikrá

La segunda de las Cuatro Haftará que leemos en los meses de Adar y Nisán es la correspondiente a Shabat Zajor.

Zajor significa “Recuerda”. La Torá nos dice “Recuerda lo que Amalek les ha hecho en el camino, cuando salieron de Egipto”. En  Shabat Zajor nosotros cumplimos con la mitzvá de “destruír el recuerdo de Amalek de bajo de los cielos” leyendo esta sección de la Torá.

Haftará Zajor siempre se lee la semana antes de Purim, porque en Purim celebramos nuestra liberación del descendiente más importante de Amalek – Hamán.

La Haftará de Shabat Zajor describe otro encuentro con los descendientes de Amalek: Al Rey Shaúl fue ordenado aniquilar a Amalek, pero fracasó en matar a su rey Agag. Mientras estaba en cautiverio, el último de los Amalekitas, Agag pudo engendrar un hijo, y fue de este niño que Hamán era descendiente.

¿Por qué es tan importante recordar lo que nos hizo Amalek hace miles de años atrás? ¿Acaso somos vengativos?

Las enseñanzas jasídicas explican que la palabra korjá, que quiere decir ‘se topó contigo’ se relaciona con kor, ‘frío’. O sea, se puede entender que lo que Amalek nos hizo fue “enfriarnos” en el camino.

¿De qué tipo de frialdad se trata? La “frialdad” de Amalek representa la duda que desalienta, que enfría el entusiasmo. Es interesante notar que el valor numérico del nombre Amalek (=240) equivale al de la palabra safek, ‘duda’.

Lo que debemos recordar, entonces, es que la duda provoca indiferencia y abre el camino hacia una rotunda caída espiritual. Es por eso que D´s le pide al rey Shaul que lo destruya por completo.

Ahora, ve y golpea a Amalek y destruye todas sus pertenencias, no tengas compasión por él; has de aniquiliar desde hombre hasta mujer, desde infante hasta lactante, desde buey hasta cordero, desde camello hasta asno” 15:3

Hay dudas que son nada más que excusas y justificaciones. Es contra ese tipo de pensamientos es que debemos defendernos, para no dejarnos caer en la trampa de una pseudo objetividad, que muy a menudo es apenas un disfraz detrás del cual se esconde la indiferencia y la justificación de todo lo que a uno se le ocurra. Y si estamos decididos a eliminar estos pensamientos que tanto daño nos causan, debemos eliminarlos sin compasión y por completo para que no rebroten y vuelvan a nosotros.

Amalek es el símbolo del Yetzer Hará, la mala Inclinación. Su arma principal es el veneno de la duda; él inyecta dudas de fe en la mente y el corazón de la persona. Tan pronto la persona comienza a dudar de lo que realmente tiene que hacer para poder llegar al objetivo, es cuando Amalek se apodera de nosotros.

La Torá relata (Éxodo, capítulo 17) que los Hijos de Israel vencieron a los amalequitas únicamente mediante la fe. Cuando Moisés extendió sus manos al Cielo y rezó, Israel tomó la delantera. Cuando Moisés bajó los brazos, Amalek tomó la delantera. Hipotéticamente, pregunta la Mishná en el Tratado de Rosh HaShaná: “¿Acaso las manos de Moisés ganan o pierden una guerra?” La Mishná se auto responde diciendo: “Mientras el Pueblo de Israel mire hacia arriba con el corazón sometido a su Padre en el Cielo, vencerá al enemigo, de lo contrario, perderá”.

Por eso estimados amigos los invito a que en este Shabat Zajor cada uno intente eliminar por completo la memoria de uno de esos tantos Amalek que conviven en nuestro interior, para que al menos esa duda no rebrote dentro nuestro nunca más.

Shabat Shalom
Ari A. Alster

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