Parashat Ki Tisa

 En Parashá, Parashá Éxodo-Shemot

Presenciaron las 10 plagas sobre la tierra de Egipto; el mar se abrió para que pasen y destruyó al ejército más poderoso de la tierra; recibieron agua en el desierto y les caía maná del cielo todas las mañanas; entre rayos y truenos la montaña humeante les habló y escucharon directamente de Di-s los 10 mandamientos.

La presencia de Di-s era tan evidente para esta gente que cantaron “Este es nuestro Di-s” y según Rashi lo señalaban con el dedo porque estaba muy cerca.

Después de todo esto Moisés les dice que va a subir al Monte Sinaí y regresará en 40 días. Estuvo 40 días, las últimas 2 Parashiot, recibiendo Mitzvot, y cuando baja del monte con las 2 tablas de la ley escritas directamente por Di-s se encuentra al pueblo adorando un becerro de oro. La bronca de Moisés era tan grande que rompe delante de ellos las tablas que había escrito Di-s.

Después de más de 3000 años seguimos diciendo dos veces por día que Di-s es Único. Como puede ser que nuestros antepasados, después de haber vivido todo lo que vivieron hayan incumplido lo primero que les pide D-s. Es algo muy difícil de entender.

Una explicación es que cuando las tribus de Israel salieron de Egipto, salieron junto a ellos un grupo de personas que no eran judías, llamadas “Erev Rav”. Los sabios explican que ellos fueron los que aprovecharon la ausencia de Moisés para reinstaurar las viejas costumbres del politeísmo. Esta es una explicación elegante para lavar culpas, pero no es la que más me gusta.

Muchas veces sabemos lo que tenemos que hacer, sabemos lo que está bien y lo que está mal, lo que nos hace bien y lo que no. Pero todos tenemos un “Erev Rav” adentro nuestro que a veces nos lleva por el lado equivocado. Algunas veces son mentiras piadosas, pero otras veces son grandes errores y equivocaciones que nos hacen errar el camino y llegar a lugares de donde nos parece que nunca vamos a poder volver.

Cuando nacemos, todos somos parte de un milagro. Tuve la suerte de ver nacer a mi hijo y es algo increíble, seamos creyentes o no, es lo más parecido a un milagro. A medida que crecemos tomamos decisiones y caminos que no siempre son los correctos, y nos alejamos del camino que queríamos tomar. Pero en algún momento, algo, alguien o nosotros mismos nos rompe las tablas adelante nuestro y nos hace darnos cuenta de lo que estamos haciendo o dejando de hacer.

El gran mensaje de esta Parashá es la “Teshuvá”. Todos nos podemos equivocar, todos podemos defraudar a otra persona, a D-s o a nosotros mismos. Si esta generación que vio de cerca a Di-s pudo cometer el peor pecado y después de hacer Teshuvá volver al camino correcto, todos podemos hacerlo.

La historia termina con Moisés discutiéndole a Di-s para que no destruya al pueblo, y diciendo que si destruye al pueblo lo borre de su libro. No quería ser parte de una historia donde no exista el perdón, por más grande que haya sido el pecado.

Faltan mas de 6 meses para Iom Kipur, pero esta Parashá nos regala la posibilidad de perdonar, pero por sobre todo de perdonarnos, de hacer Teshuvá y pensar que siempre estamos a tiempo de ser la persona que queremos ser.

Shabat Shalom
Fabian David Holcman

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