Haftará Beshalaj – Shoftim 4:4 5:31

 En Haftará, Haftará Éxodo-Shemot

Podríamos proclamar este Shabat como el “Shabat de la Mujer”, seguro que no van a faltar los que digan que mi propuesta es machista, y por la misma razón, otros opinarán que es feminista. No nos apresuremos a sacar conclusiones.

Para empezar lo que sí está muy claro que tanto Miriam, en la parashá y Deborah en la haftará son nuestras grandes protagonistas.

Así como el tema de la Parashá de esta semana es la Canción del Mar, el tema de la Haftará es la Canción de la profetisa Deboráh. Tanto la Parashá como la Haftará describen la santidad de la Mujer Judía

¿Qué había de especial en Deborah para que fuera elegida como jueza para Israel y profeta en ese entonces?  Especialmente considerando que Pinjas ben Eleazar estaba vivo en esos días. Habiendo recibido una bendición especial, y con el mérito de tener una parashá con su nombre y así y todo no le alcanzó para llegar al nivel de nuestra profeta.

Había cosas muy especiales en Deborah, vemos una en particular:

Dvorah isha nevia eshet lapidot” (Shoftim 4:4) Deborah era una profetisa, esposa de Lapidot”

Lo extraño es que Lapidot no es un nombre, se podría traducir como el señor de los pabilos. El esposo de Deborá no era instruido . Ella le dijo: “Déjame hacer pábilos para que lleves al Tabernáculo en Shiló; tu porción estará entre los rectos y ameritarás el Mundo Venidero”. Hizo pábilos gruesos para aumentar su luz, de allí que su nombre era Lapidot (antorchas). Y Dios le dijo a Deboráh: “Ustedes intentaron iluminar el Tabernáculo; asimismo Yo haré que tu luz brille en Israel y Iehudá, y entre las 12 tribus (Eliahu Rabá, Capítulo 9).

Aparentemente, Lapidot era un hombre de la tierra (am haáretz), orientado hacia lo físico, sin grandes proezas intelectuales ni espirituales. Podemos imaginar que esa situación no debe haber sido fácil para Deboráh, una gran estudiosa, maestra, líder y profetiza. De todos modos, no vemos amargura, quejas ni una palabra de condescendencia.

Por el contrario, Deboráh se enfocó en la fortaleza de su marido y le sugirió llevar al Tabernáculo los pábilos que ella había hecho, esperando que allí él encontrara compañía que lo elevara, que lo inspirara a acciones espirituales. Aparentemente ese método funcionó, dado que él asumió la responsabilidad de hacer los pábilos  e incluso los mejoró agregando anchura para aumentar su luz, al punto en que se volvió su especialidad e identidad. De ahí el nombre con el cual es conocido: Lapidot.

Es interesante que Deboráh no alentara a Lapidot a tomar clases, estudiar más ni volverse más intelectual. Ella sabía que eso no iba con su personalidad y que no podía convertirlo en algo que no era. En cambio, ella reconoció su capacidad de hacer cosas, de ser bueno en el mundo de la acción. Ella posibilitó su desarrollo, dirigiéndolo con sabiduría para que fuese recto dentro de sus posibilidades.

De hecho, este es el método general del liderazgo de Deboráh, hacerlo de manera femenina y sutil, percibiendo las necesidades de las personas. Con respecto a la nación en general, ella reconoció sus carencias espirituales y la alentó a elevarse trabajando en sus fortalezas.

Por eso estimados amigos los invito que en este Shabat especial y en honor a Deborah busquemos poder imitarla y sacar de las personas que nos rodean lo mejor que haya en ellos, sin querer convertirlos en lo que nos gustaría que fuesen. Sino que logren ser ellos mismos, en su mejor versión.

Sahabat Shalom
Ari A. Alster

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