Parashá Bo

 En Parashá, Parashá Éxodo-Shemot

Muy pocos versículos antes del relato del cruce del mar rojo y la ansiada libertad, Dios habló con Moshé y le dijo: “Te será, pues, como una señal sobre tu mano, y como recordatorio delante de tus ojos, por cuanto Adonai nos sacó de Egipto con mano fuerte”. Éxodo 15: 16

Este versículo enseña acerca del precepto de tefilín, que es una de las mitzvot importantes que el judío realiza casi todos los días.

Rabí Najman enseña que la colocación de los tefilín en la mano y en la cabeza y precisamente en ese orden, es la forma en la que debe progresar una persona, pasando de un nivel a otro.

Siguiendo el famoso “naase venishmá”:”haremos y oiremos”, es decir anticipando la aceptación y la acción concreta al estudio y al entendimiento.

Empezando por lo obvio y evidente para pasar luego a lo oculto y profundo.

Es natural que la persona primero experimente con su cuerpo y sus sentidos y luego ahonde en las cuestiones elevadas y espirituales.

Según esta idea el cuerpo se prepara y se purifica por medio de los preceptos concretos.

La tradición judía insiste una y otra vez en la importancia de la práctica y la acción “y el midrash no es lo esencial sino la acción” (avot 1, 17) indicando que judaísmo no son solo hermosas ideas y conceptos, sino preceptos para realizar con todo nuestro ser.

Y en esta parashá el nivel más bajo esta representado por Egipto y su estrechez, como el ser insignificante que aun no reconoce a Dios.

El método propuesto es la práctica, por eso aparece aquí en un momento clave para nuestro pueblo la indicación de los tefilín.

Tal vez para recordarnos que no es la forma acortar caminos y tomar atajos para vivir nuestra tradición y para acercarnos a Dios.

La recomendación es comenzar por la práctica cotidiana para adquirir experiencia y destreza, con acciones concretas, para avanzar luego y llegar a descubrir las incógnitas y los misterios.

Es cierto que el estudio ocupa un lugar de privilegio y es también un mandato religioso, sin embargo hay un método, una propuesta y un camino.

Y el precepto de tefilín y su práctica diaria tiene el propósito de marcarnos el camino: “como una señal sobre tu mano” anticipando siempre la práctica, continuando por nuestros pensamientos y la elevación espiritual, “y como recordatorio delante de tus ojos”.

Y el versículo al final, vuelve a la acción que es instrumentada por la mano, “por cuanto Adonai nos sacó de Egipto con mano fuerte”.

La liberación de nuestro pueblo fue una acción concreta que comenzó por lo material y tangible, indicando que son los preceptos y las acciones las que nos transformarán como a nuestros antepasados, posibilitándonos el éxodo.

Nuestro éxodo, una oportunidad para salir de nuestras penurias y carencias, adquirir sabiduría, crecer en espiritualidad y acercarnos a Su presencia.

¡Shabat Shalom uMevoraj!
Rabina Judy Nowominski

Escribinos

¿Tenés dudas, preguntas, aportes o sugerencias? ¡Escribinos aquí!

No legible? Cambiar texto. captcha txt

¡ESCRIBÍ AQUÍ LO QUE ESTÁS BUSCANDO Y APRETÁ ENTER!