Parashá Vaerá

 En Parashá, Parashá Éxodo-Shemot

La esclavitud del pueblo de Israel era un hecho. Es considerada como parte inevitable de nuestra historia. Moshé y Aharon serán los protagonistas del encuentro y el pedido insistente con el Faraón de libertad para los hebreos.

Conocemos la sistemática respuesta del líder egipcio; ¡NO! Y claramente el endurecimiento de su corazón. ¿Hay lógica en algo de todo esto?

Si recordamos lo leído en el libro de Bereshit; Dios le predice a Abraham que sus descendientes serán esclavizados. Y en este momento se cumplía Su palabra. La pregunta clave es: ¿Por qué Dios lo anticipa, por qué permite que su pueblo sufra?

Leído en la Torá, podría entenderse el sufrimiento de nuestro pueblo; como castigo o como prueba. Y como la enseñanza de la Torá, no es otra cosa que el aprendizaje de cómo vivir nuestras vidas… Utilizo los hechos como analogías. Nuestros propios sufrimientos, problemas y complicaciones pueden ser entendidos muchas veces de dos maneras; como “castigos” y como “pruebas”.

Difícil poder dar respuesta desde el dolor subjetivo. Quien vive sus conflictos como castigo, se ve paralizado. Busca respuestas que no encuentra. Entiende que la justicia no nos gobierna y se hace la clásica pregunta; ¿por qué a mí?

Hay que tener lucidez y fuerza de convicción para mirar la vida con otros ojos. Darnos la oportunidad de entender las dificultades como pruebas, como oportunidades. No victimizarnos, sino comprender y preguntarnos: ¿para qué a mí? Descubriendo nuestras propias respuestas.

A nadie le gusta sufrir. A nadie le gusta ver a sus seres queridos dolidos. Pero todos sabemos que son momentos y tiempos ineludibles en la vida de cada uno; ¿por qué?; porque son parte de nuestro crecimiento, de nuestra maduración, de nuestro aprendizaje de vida. Este enfoque nos permite crecer. Las crisis nos fortalecen y nos hacen madurar.

Dios conoce la esencia humana. El pueblo de Israel tuvo que vivir la esclavitud para reencontrarse con su fe. Tuvo que transitar el dolor para descubrir la fortaleza que tenía en su interior y había apagado. Tuvo que escuchar, ver y vivir esta experiencia para crecer como pueblo, para ser herederos de la promesa que se le hizo a Abraham, para aprehender en un futuro cercano la maravilla del regalo de la Torá.

La vida está compuesta por las dificultades y los logros. Evitarlos, es imposible. Aprovecharlos, es inteligente y sanador.

Rab. Sarina Vitas

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