Parasha Shemot – ¿Por qué Moshé?

 En Parashá, Parashá Éxodo-Shemot

¿Por qué Moshé?

Estamos esta semana entrando en el segundo de los cinco libros que constituyen la Torá.
Resulta que a lo largo de todo Bereshit (el primero) transcurrieron dos mil años de historia con múltiples historias que van desde Adam hasta Iosef. Shmot sin embargo arranca con la vida de Moshé que va a terminar con su muerte recién en el último libro, Devarim.
Ósea que desde hoy y hasta el próximo Simjat Torá van a transcurrir cuatro libros completos que entre todos abarcaran 120 años en total y Moshé será el protagonista principal.
Entonces surge la pregunta ¿Por qué Moshé?
“Y ahora, ve y te enviaré al Faraón y sacarás a mi pueblo los hijos de Israel, de Egipto”
“Quien soy yo, para ir al Faraón y sacar a los hijos de Israel de Egipto?” (Shemot 3, 10/11)
Cuando Di-s llamó a Moshé para liberar a los hijos de Israel de Egipto, nuestro líder argumentó que era ‘pesado de habla’ (Shemot 4, 10). Algo similar ocurrirá la semana próxima. ‘¿Cómo me va a escuchar el faraón si yo soy tartamudo?’ (Shemot 6, 12), dirá Moshé a Di-s.
¿Por qué Di-s elige a una persona así para liderar a Su pueblo? Entre los seiscientos mil hebreos que salieron de Egipto…¿no había nadie mejor que él? ¿nadie podía cumplir con esa misión sin necesitar de un hermano que le preste la boca y hable por él?
Tal vez, justamente por ello Di-s lo quería a Moshé. La misión de Moshé no era misión de un día; era misión de años. Guiaría a los hijos de Israel por las arenas del desierto, recibiría la Torá y habría que enseñarla al pueblo.
Moshé habría de oficiar de “puente”entre Di-s y Su pueblo. Moshé sería el “instrumento de la redención” y Di-s no quería un líder que generara falsas expectativas en la gente.
Di-s quería que el pueblo se enamore de la Torá ¡No de Moshé! Quería que el pueblo se vea seducido por el peso de los argumentos y no por el carisma del transmisor.
Tal vez alguna vez les ocurrió quedar encantados con alguna publicidad en TV. Sin embargo, haciendo memoria, uno no puede recordar si les estaban vendiendo una bebida gaseosa, un celular o una tarjeta de crédito. En publicidad se suele decir en estos casos que el recurso se devoró al producto. La gente suele quedar tan embelesada ante el recurso utilizado que ni recuerda que es lo que tiene que comprar…
¿Cuánta gente en épocas de elecciones opta por un candidato simplemente porque habla bien? ¿O porque viste bien? ¿O porque tiene la dentadura recién hecha? Da igual…Cuando el recurso supera al producto, jamás se sabe qué se está eligiendo.
Y pareciera que ese era el gran temor de Di-s. Podría haber elegido a un literato para enseñar la Torá y que Su pueblo quede enamorado de su lenguaje. Podría haber elegido a un locutor de Frecuencia Modulada para enseñar la Torá y que Su pueblo quede enamorado de su voz. Sin embargo, eligió a Moshé, al maestro lento de habla, para que enseñe la Torá y asegurarse que Su pueblo -si lograba enamorarse- sólo se enamoraría de la Torá.
Entonces, ¿por qué Dios se queda con Moshé?
Porque Moshé es como la mayoría de nosotros.

Nosotros también nacemos en condiciones que no elegimos.
Nosotros también somos criados en lugares y países y contextos donde los valores perecen ante la terrible corupción.
Nosotros también manejamos las cosas de manera inconsistente.
Nosotros también podemos sentir que estamos vagando en el desierto, habiendo logrado casi nada.
Nosotros también, en respuesta a las llamadas de sufrimiento, todavía podemos encontrarnos diciendo: “Mi
Anoji? “/” ¿Quién soy yo para tratar de arreglarlo?
Es por eso estimados amigos, en este Shabat Shemot intentemos ser nuestro propio líder, para vivir una vida tratando de llegar a la esencia de las cosas y no quedándonos con las apariencias que desvirtúan toda la verdad.
Digamos Hineni y no dudemos tanto de nosotros mismos.

Shabat shalom
Ari A. Alster

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