Parashá Vaietzé

 En Parashá, Parashá Génesis-Bereshit

Cuenta la Parashá de la semana, la historia de uno de nuestros patriarcas encontrando el famoso “qué se yo” de cuando ves a esa persona que te ilumina completamente la mirada. Aquella persona que te genera esas mariposas en la panza que hacen que la frase mas insignificante lo sea todo.

Nos encontramos a Iaacov, escapando de su hermano Esav, a quien le había “robado” la bendición por la primogenitura. Iaacov, ayudado por su madre, Rivka, viaja a casa del tío Laban, donde en un pozo de agua la ve y, automáticamente, la sed del viaje y el cansancio se transforman en poema ante la mirada de Rajel. “Iaacov la besa y llora.” (Bereshit 29:11)

Dice Rashi, que llora debido a que no tenia ninguna joya para obsequiarle, pero parece que no hizo falta ni joyas ni ningún tipo de obsequio, ya que Rajel también quedó atrapada en la mirada de Iaacov.

El recién llegado y su tío hacen un arreglo, donde acuerdan que Iaacov trabajaría siete años a cambio de la hija menor (Rajel), y así fue. En 7 largos años, que a los ojos de Iaacov fueron unos pocos días, Iaacov se preparó para su boda.

“Entonces Laban juntó a todos los hombres del lugar e hizo una fiesta. Y al anochecer tomó a su hija Lea y la llevo ante Iaacov, quien consumio matrimonio con ella” (Bereshit 29:22-23)

Iaacov, por la mañana, va en búsqueda de su tío y reclama a la mujer con la que él había soñado, y este accede a entregársela a cambio de siete años más.

Catorce años trabajando a pleno para conseguir estar casado con esa mirada de aquella vez. Catorce años para convivir con ese cosquilleo permanente que lo enamoró desde el primer día.

Esta historia sucedió hace miles y miles de años, y sin embargo, pareciera que nos hablaran a nosotros hoy.

A veces, cuando algo no sale como esperamos, nos damos de baja. Renunciamos. Abandonamos. Nos alejamos. Nuestro problema es olvidarnos que el sol va a volver a salir una vez mas, iluminando el camino para que volvamos a intentar. Si hoy fue un día malo con la persona que tenes al lado, sabe que mañana va a volver a salir el sol, y tenes otra oportunidad de sentir el cosquilleo de aquella vez.

Esta semana fue muy dura en Israel. Lluvias de cohetes cayeron y el horror y terror consiguieron ser protagonistas otra vez. Solamente puedo desear que aquellos jaialim (soldados) y aquellas personas, que están pasando por momentos completamente horribles puedan, al igual que nosotros, saber que el sol va a volver a salir, y tendremos una nueva oportunidad para volver a intentar alcanzar nuestro objetivo, al que me animo a llamar: Paz.

Shabat Shalom.
Brian Bruh

Escribinos

¿Tenés dudas, preguntas, aportes o sugerencias? ¡Escribinos aquí!

No legible? Cambiar texto. captcha txt

¡ESCRIBÍ AQUÍ LO QUE ESTÁS BUSCANDO Y APRETÁ ENTER!