Haftara Vaierá – Reyes 2 4, 1-23

 En Haftará, Haftará Génesis-Bereshit

La Haftará de esta semana nos habla del profeta Elisha discípulo de Eliahu Hanaví.

Elisha vivió entre los años 850 y 800 AEC, era un profeta muy popular, y en el libro de Reyes se describen varios milagros que se le atribuyen.

En la Haftará nos cuenta 2 historias del Profeta Elishá:

La primera historia nos habla de una mujer que quedó viuda y su esposo le había dejado solo deudas, desesperada fue a ver a nuestro profeta con la intención de que él interceda y evite que ella y sus hijos tengan que ser sometidos a la esclavitud para pagar las deudas de su marido. Al recibirla Elisha la pregunta: “Qué tienes en tu casa?” a lo que ella respondió “No tengo nada más que una vasija de aceite”. Luego con esa sola vasija pudo llenar varias vasijas que le prestaron, las que vendió y pudo pagar sus deudas y mantener a sus hijos.

El gran Profeta, al igual que Abraham en la Parashá se tomó tiempo para ayudar a una persona que lo estaba necesitando. En el inicio de la Parashá Abraham estaba sentado en su tienda a punto de hablar con D’s cuando alzó la vista y vió a tres enviados a los que recibió, les dió agua, comida y les ofreció descanso en su propia casa.

La segunda Historia del Profeta cuenta su encuentro con una mujer distinguida que le ofreció comida y abrigo y le abrió su casa para que descanse, cuando el profeta quiso retribuirle ella le dijo que no necesitaba nada. Elisha le respondió que en un año, a pesar de su edad ella tendría su primer hijo y así fue. Cuando el niño creció estaba trabajando en el campo con su padre y le dio un fuerte dolor de cabeza, regreso a su casa y murió. La madre fue a buscar al profeta Elisha y él fue a su casa, abrazó y besó al niño y él se despertó y regresó con su madre.

Otra vez esta historia tiene mucho en común con la historia del sacrificio de Itzjak, que se relata mas adelante en la Parashá. Mujer estéril, Nacimiento de un hijo, casi muerte del hijo y regreso del hijo con su madre para continuar su vida.

La conexión entre la parashá y estas historias de Elisha que leemos en la Haftará la encontramos en el inicio mismo de la parashá , mientras D’s lo ve a Abraham y se prepara a hablar con él, Abraham levanta los ojos, y ve a tres personas que necesitaban ayuda, comida, bebida y descanso. Al igual que el gran profeta Elisha le da una gran importancia a ayudar a los demás, con ayudas materiales, como en la historia del aceite, y ayudando a trascender en la vida a través de los proyectos que son los hijos como el caso de Itzjak y de la segunda historia de Elisha.

Los caminos que elige D’s nunca son en línea recta, a veces nos da y a veces nos quita, nunca sabemos lo que nos espera. Lo que nos enseñan las lecturas de esta semana es que tenemos que apoyarnos en lo que tenemos, aunque sea solo una vasija de aceite y en la importancia de priorizar la ayuda al otro, aunque estemos a punto de hablar con D’s, como lo hicieron Elisha y Abraham Avinu.

Shabat Shalom
Fabian David Holcman

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