Parashat Lej Lejá – En pos de una promesa a los 75

 En Parashá, Parashá Génesis-Bereshit

Muchas veces, se comenta que las edades de la Torá son bíblicas, que no hay que tomarlas al pie de la letra, pero hoy en día 75 no resulta una edad imposible y muchas personas toman ese momento como un punto de partida de una nueva etapa.

¡Recordemos que el Talmud nos dice que se vuelve a nacer a los 70!

Abram, que así se llamaba por aquel entonces, acata la orden divina y abandona su mundo para desparramar por la tierra el mensaje celestial que ha recibido.

Su descendencia será inconmensurable como el las estrellas del cielo. (15:5)

Lej-Lejá, ve para vos, para tu mundo interior, para adentro tuyo.

Caminá para vos…

Lej-Lejá es un viaje a nuestro interior. A mirarnos profundamente, a descubrir cuál es el mensaje que portamos, qué cosas debemos cambiar, por qué camino debemos seguir…

Al final de la parashá anterior, Noaj,  ya se menciona que Teráj, el padre de Abram había salido de Ur Kasdim en dirección a la tierra de Canánn, pero llegaron a Jarán y allí se asentaron. Y allí murió Teraj. (11:31)

Hasta ahí llegó Teraj porque él no fue en pos de un sueño, sólo caminó hasta Jarán.

Abram toma a Sarai, su esposa y a Lot, el hijo de su hermano muerto y a todas las personas que congregó en Jarán y así siguió su camino hasta Canánn donde construyó un altar para el Eterno.

Abram se convirtió en el padre de los hebreos, de los que están dispuestos a dar “el paso”. La palabra “hebreo”proviene de   עבר  ( heber) que significa “cruce, al otro lado”.

Mientras Abram es una bendición, Lot su sobrino se une a los corruptos en Sodoma y Gomorra y termina borracho junto a sus hijas engendrando a Moav y a Amón.

Cada destino, cada futuro acorde al mérito de las decisiones y acciones que tomamos.

Más adelante veremos que Abram se ha transformado en Abraham y Sarai en Sarah, fueron dignos de la divina הי porque se apegaron a lo bueno, se acercaron a los atributos de D’s.

Cambiar de vida a los 75…

La edad trae sus achaques, no cabe duda, también sabemos que a edades mucho más tempranas hay personas que luchan por conseguir todo lo que quieren de la vida mientras que otras tratan de pasar el tiempo, el precioso tiempo en andar lentamente y “mantenerse”.

Podemos decir: “ Ya no tengo más fuerzas”, hay cosas que se pueden y cosas que no, los límites existen.

Pero si nos permitimos entrar en contacto con el hálito divino que nos conformó a todos es muy probable que tengamos la oportunidad de vivir la vida de la mejor manera posible y nos animemos a comenzar algo nuevo.

La vida está llena de estas oportunidades, “ todo es según el color del cristal con que se mira”, debemos saber aprovecharlas, están al alcance de nuestra mano.

Para eso tenemos que estar dispuestos a dar el paso.

Todos los comienzos son difíciles, y mucho más si nunca nos decidimos a comenzarlos.

¿Seguiremos en pos de nuestros sueños?
O seguiremos dejando pasar por delante nuestro las nuevas oportunidades que se nos presentan porque tememos asumir riesgos y sobre todo tenemos temor a los nuevos caminos que se abren cotidianamente ante nosotros?

Hay un Lej Lejá para cada uno, quiera D’s que podamos escucharlo y sentirnos bendecidos por la oportunidad.

¡Shabat Shalom uMeboraj!
Norma Dembo

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