Shabat Jol Hamoed Sucot. Reir en lo incierto

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¿Estuviste pensando en todo lo que tenés para hacer y así ocupar tu silla este año?
Para que no solo estés allí sentado, y ser un turista de tu propia vida, sino que estés presente y siendo vos la experiencia de vida.
Todo lo que sí está en tus manos para volver a ocupar ese espacio que solo vos tenés y merecés ocupar, llenar y completar para completarte.

Porque hay cosas que no están en nuestras manos, pero hay cosas que solo estan en nuestras manos.

Salimos renovados a un nuevo año y la tradición nos llama a atravesar sus primeros días debajo de una Sucá. Una cabaña rústica que recuerda al paso de los israelitas por el desierto rumbo a la Tierra Prometida.

Una estructura frágil, débil, a la que ingresa el frío, atraviesa su techo de ramas la lluvia y cualquier viento la puede derribar.
Pero la Sucá no es solo el recuerdo de una cabaña frágil del pasado.
Es el enfrentarnos a la fragilidad de todas nuestras estructuras en este presente.

El mundo es inseguro e incierto como una Sucá.
La familia, la casa, el trabajo, la sociedad, la justicia, la Argentina.
Todo es una Sucá. frágil, débil, efímero, todo se va, nada es para siempre.
El tiempo, la salud del cuerpo, los padres, la relación con los hijos, la amistad, los vínculos, el amor.

Pero hay dos cosas que nos piden los sabios y los milenios en esta fiesta.
La primera es estar feliz. Esta es la fiesta de la alegría.
Pero, ¿cómo estar feliz en medio de la incertidumbre?
¿Cómo sonreir en la angustia? ¿Cómo estar alegre y festejar ante lo efimero de todo?

Ese es el mayor, más dificil y más sabio desafío espiritual.
No hacernos los tontos ante lo que nos rodea. Sabernos frágiles y caminando en lo incierto, debajo de una Sucá y así y todo, llenar nuestra alma de alegria.

Dice el Rebe de Braslov: “Busca siempre lo bueno en vos mismo. Concentrate en ese bien, resaltalo y transforma incluso la depresión en alegría.”

Reíte más seguido. Pocas cosas son más contagiosas que la alegría.
Sonreí más y tu entorno va a cambiar en un segundo.

De eso se trata el mensaje poderoso de los primeros días del año.
Que quizá sea difícil, que quizá sea doloroso.
Una desilusión, una pérdida o un desamor.
Pero es en y desde esa fragilidad donde encontrás la energía para volver a sonreír.

Y lo segundo es que no nos llaman a construir una Sucá, sino a sentarnos en una Sucá.
A habitarla.
A entender que no son las estructuras, sino las sillas ocupadas.
Que todas las estructuras son frágiles y que no son para siempre.
Lo que creés, lo que pensés, lo que tenés y lo que amás. Nada es para siempre.
Pero si lo habitás de verdad, si estás allí presente.
Si cumplís con sentarte en tu silla y no dejarla mas vacía con vacíos que no valen la pena, entonces va a ser tuyo para siempre.

Habitá tu Sucá. Habitá tu vida. Habitá y dale sentido al sentarte en Tu silla.

Y recordá lo que dice el Rebe de Braslov: “Encontrar la verdadera alegría es la más difícil de las tareas espirituales. Sonreí siempre. El don de la vida entonces estará en tus manos.”

¡Jag Sameaj! ¡Moadim lesimja!
¡Shabat Shalom!
Rab Ale Avruj

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