Parashá Haazinu – Un adiós hecho canción

 En Parashá, Parashá Deuteronomio-Devarim

Moshé, aquel que no podía articular bien las frases, el de lengua perezosa, nos deja hoy sus últimas y eternas palabras en forma de una hermosa y difícil poesía.
Las acciones traen consecuencias y los años pasan.
Moshé, no sólo se ha resignado a partir a sus ciento veinte años, sino que parece ahora estar preparado a reunirse con su pueblo.
Sin embargo, Haazinu es un canto al futuro.
Al decirlo así, pensamos en una cierta atemporalidad, le habla al pueblo de hoy, al actual, el que no conoció ni vivenció los portentos, la salida a la libertad.
Le cuenta su origen desde la creación del mundo, desde esa primera vez que D’s nos eligió como Su pueblo.
Y de esta manera rememora cada paso antes de partir, cada infidelidad y cada retorno al seno divino.
Nos dice Rambán que este cántico es una promesa de Redención futura, que pese a su brevedad, contiene todo el futuro del pueblo de Israel.
Traigamos estas palabras a nuestra atemporalidad actual si es posible pensarla así.
Acabamos de pasar por Iom HaKipurim y aún los cielos están algo abiertos.
Quizás lo suficiente como para poder intentar ser redimidos una vez más por aquello que seguramente se nos quedó en el tintero.
Qué tan fieles estamos dispuestos a ser para nuestro prójimo, para cumplir los mandatos de D’s, para pensar y obrar. En consecuencia, qué significa ser judío?

“Que descienda mi enseñanza como la lluvia, como aguacero sobre la hierba” (Dvarim 31:2)

La época de los Iamim Noraim se caracteriza por las lluvias que siempre se esperan abundantes en Israel, nuestra Torá nos habla de las preocupaciones de todos los días.
Muchas veces hemos comparado a la Torá con el agua, con la fuente de vida. Y de sus enseñanzas nos nutrimos cada día.
La educación siempre ha ocupado para nuestro pueblo un lugar fundamental, y esto es lo que Moshé hace en este bello poema, educa a la nueva generación, a la que va a cruzar el Jordán y debe estar preparada para la lucha cotidiana por la vida.
Nos enseña que es imposible avanzar cada día si no tenemos presentes a nuestros antecesores, los que marcaron lo fundamental del camino a recorrer.
Es de esperar que las nuevas generaciones tomen la matriz de lo esencial y vayan regando con aguas frescas de Torá el futuro.
No existe futuro sin educación.
Quizás esta es la mayor enseñanza que nos deja esta Parashá.

Que sepamos recorrer los nuevos caminos que la vida actual nos presenta, con paso firme porque sabemos de dónde venimos y conocemos lo esencial de nuestro origen y nuestra historia.
Y porque sabemos que no debemos olvidar los preceptos que nos legaron si queremos que haya un futuro promisorio para nosotros, para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

Shabat Shalom uMeboraj!
Norma Dembo

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