Parashat Ki Tavó – Corazón para saber, ojos para ver y oídos para escuchar

 En Parashá, Parashá Deuteronomio-Devarim

Estamos a las puertas de la batalla, parados como soldados que esperan firmes con sus lanzas, sus cascos y escudos, el encuentro anhelado, aquel que les dará una tierra para, finalmente, cumplir la promesa que Adonai le transfirió a aquel primer hombre que se animó a dejarlo todo para salir en búsqueda de un objetivo claro.

Nos van a enseñar en esta parashá, al entrar en la tierra, en el momento que nos asentamos y toquemos con nuestras manos el suelo, a tomar de los primeros frutos del suelo, ponerlos en una canasta y llevarlos frente a Di-s como ofrenda.

Entendiendo así que lo mío no es todo mío por el solo hecho de haberlo heredado. Sino que es producto del labor de otros tantos individuos más, que hicieron posible mi actual realidad. Es aquella actitud que te abre los ojos para entender que no puedo vivir mi vida de otra forma que no sea agradeciendo todo lo que poseo.

Hoy, nosotros encontramos a las puertas de entrar a nuestra propia tierra, la podemos construir, primero solos y luego juntos, para entonces poder hacerlo perfectamente bien.

Rosh Hashaná es nuestra oportunidad para comenzar la propia batalla, personal.

Es el momento de mirarnos a nosotros en un espejo y ser jueces de nuestra propia vida por unos minutos.

La parashá nos muestra que es, siguiendo el camino de las mitzvot, la manera en la que las bendiciones llegan. El creer en algo más que solo vos mismo, el ejercicio de mirar al otro, la labor de ser alguien positivo para el mundo. Solo pueden llegar si nos damos un minuto para pensar en quienes realmente somos nosotros.

El Talmud, en el tratado de Rosh Hashaná nos habla de tres formas en las que somos juzgados, se nos llama “Bnei Marom”.

  1. Como Bnei Imarna, como si fuéramos ovejas, las cuales son contadas de a una, desfilando a través de una apertura pequeña, por la cual no pasan dos juntas.
  2. Como las alturas de la montaña de Maron, Como si fuésemos alpinistas subiendo aquella montaña donde no caben uno al lado del otro.
  3. Como los soldados de la casa de David. Marom significa Dominio y Señorío, Somos como soldados del ejército del Rey, cada uno importante, con un tafkid, rol definido, con habilidades y especialidades

Si podemos vernos de estas tres maneras, entonces seremos como la tradición nos llama “Beinonim” personas con actos buenos y malos por igual, que tenemos la capacidad de transformar lo positivo en todavía un poco más que lo negativo y entonces atravesar el juicio de la mejor manera posible, poniendo todo en la mesa, solo, como ovejas alpinistas y soldados, preparados para mirarnos profundo.

Moshé concluye diciéndole al pueblo:

וְלֹֽא־נָתַן֩ יְהוָ֨ה לָכֶ֥ם לֵב֙ לָדַ֔עַת וְעֵינַ֥יִם לִרְא֖וֹת וְאָזְנַ֣יִם לִשְׁמֹ֑עַ עַ֖ד הַיּ֥וֹם הַזֶּֽה׃

“Solo hoy, cuarenta años después de su nacimiento como pueblo, alcanzaron un corazón para saber, ojos para ver y oídos para escuchar“.

Quiera Dios que podamos tener la capacidad de ver lo que es importante, sentir lo que nos haga felices y escuchar lo que realmente nos transforme nuestro pensamiento en este 5779 que comienza.

Shabat Shalom.
Mati Bomse

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