Haftará Ki Tetzé – Ieshaihahu 54 1-10

 En Haftará, Haftará Deuteronomio-Devarim

Nos encontramos esta semana frente a la quinta Haftará de las siete de consuelo que leemos hasta Rosh Hashaná. Es también la Haftará más corta del año, con solo diez versículos. Pero el mensaje esperanzador es inmenso.

Aquí, el profeta Ishaiahu, habla de Jerusalem como una ciudad enlutada, que fue dos veces despojada de sus hijos y se siente como si fuera una mujer estéril, mirando a su alrededor como otras madres acarician a sus hijos. Pero aún en este estado de desolación, ve que en el futuro, no solo habrá momentos de alegría y júbilo, sino que además nos dice que D´s “con benevolencia eterna te mostraré misericordia”. Siempre estos mensajes que nos muestran la perpetuidad de las cosas sabemos que están haciendo referencia a la era mesiánica. Y podemos pensar con justa razón y descreimiento que ya han pasado casi dos mil años desde la destrucción del segundo templo y esa angustia todavía permanece en nosotros su pueblo elegido y eso que hemos podido recuperar a Yerushalaim hace ya cincuenta y un años.

Pero Ishaiahu también nos hace mención de estos tiempos de espera hasta la redención final. En los versículos 7 y 8 nos dice “Por un pequeño instante te he abandonado, mas con gran misericordia te congregaré. Con fugaz enojo, por un instante he ocultado Mi rostro de ti, mas con benevolencia eterna te mostraré misericordia ha dicho tu redentor Hashem”

Aquí vemos el castigo de D´s como si hubiera venido en un momento pequeño, y con un enojo mínimo, una frase difícil de aceptar para aquellos que conocen la historia judía. Para explicar cómo un castigo que ha durado miles de años podría denominarse “ira mínima”, Radak argumenta que así es como se verá en retrospectiva, que el bien futuro borrará o disminuirá el dolor de las pruebas pasadas.

Radak también cita a Targum Jonathan, quien dice que los días de ira serán pequeños (cortos) en comparación con los días de redención. Esto evita la difícil idea de que el bien del futuro borra el doloroso pasado, pero asume que el Mesías marcará el comienzo de un largo período en el que se ha logrado mucho: el reconocimiento mundial de Dios, la reconstrucción del Templo, pero aún queda mucho por hacer antes de merecer el Fin de los Días.

Creo que en el transcurso de nuestras vidas todos hemos pasado por algún momento de dificultad extrema, y lo más probable es que no uno, sino varios. Y mientras va transcurriendo el tiempo, mientras transcurrimos por la dificultad, el tiempo se nos hace interminable y tenemos la sensación de que somos las personas más desgraciadas del planeta. Pero también es cierto que ese momento lo superamos y salimos de la desgracia distintos, ya no somos el mismo que antes. Y ese momento lo recordamos de otro modo, pero finalmente tiene más valor la moraleja que nos ha dejado, que la amargura que sentíamos mientras superábamos la prueba.

Es por eso, amigo, que ya nos quedan solo dos semanas para llegar a Rosh Hashaná, donde todo se renueva y se nos abren nuevas posibilidades y nuevas esperanzas para superar las estreches de las dificultades. Y como nos enseñó Rabi Akiva: “Haikar lo lefajed klal”, lo importante es no sentir miedo, nunca.
Termino con una frase de una canción de Marilina Ross “Aunque no lo veamos el sol siempre está”.

Shabat shalom
Ari A. Alster

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