Parashat Ekev – Porque extranjeros somos

 En Parashá, Parashá Deuteronomio-Devarim

En treinta y seis ocasiones el texto bíblico nos recuerda que extranjeros fuimos.
En nuestra Parashá leemos “Hace justicia al huérfano, y a la viuda y ama al extranjero, pues extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto” (Dvarim 10:18)
Todos sabemos qué significa ser extranjeros, sin embargo está muy lejos de ser tan claro como parece.
En la vida muchas veces nos descubrimos extranjeros no sólo del suelo que pisamos sino de los sentimientos de nuestro prójimo, de nuestros más allegados y también de los nuestros propios.
La Torá nos lleva a reflexionar “sobre lo extraño” que resulta tan fácil encontrarlo en el vecino, pensando que tal actitud o tal palabra nunca seríamos capaz de hacerla nuestra, no reconocemos en nosotros los errores de nuestro prójimo, de nuestros semejantes.
Miramos para otro lado, eso no nos pertenece.
Y entiendo que ahí está lo verdaderamente extranjero.
Cuidamos nuestra imagen, son los otros los extranjeros, nosotros somos siempre los de las buenas costumbres, de los buenos sentimientos.
Nos sentimos extranjeros de las reacciones fuera de lugar, del mal trato al otro y en fin, del incumplimiento de toda mitzvá, ése siempre es el otro, tratamos de que nuestro Yo, así con mayúsculas no quede afectado, los extraños, extranjeros, son los otros.
La expresión tan amorosa que todos repetimos en determinadas circunstancias “te extraño”, también contiene el hecho de que esa persona se ha hecho extraña para nosotros, seguramente porque no ha cumplido con nuestros deseos como hubiéramos querido.

“Cortaréis la cubierta de vuestro corazón y ya no seréis obstinados.” (Dvarim 10:16)

Lo leemos en nuestra Parashá y también nos recuerda cuando en Bereshit D’s decide endurecer el corazón del faraón, hacerlo incircunciso, estar cerrado a comprender, un corazón que no se conmueve ante lo que no es perfecto, ante la falta de algo o de alguien, una viuda, un huérfano, un extranjero.
¡Cuántas veces nos convertimos en ese mismo faraón!

Y creo que en esta Parashá se nos invita a prestar especial atención a esto.
Extranjeros fuisteis… no es en tiempo pasado, sino continuo.
La lucha contra nuestro narcisismo que intenta coronar al yo permanentemente es lo que entiendo que nos llega como mensaje en este texto.
Sino lo hacemos así, no podremos cumplir ninguna de nuestras mitzvot, nos sentiremos siempre por arriba de todo y la caída luego es inevitable.
Rabí Simja Búnem de Pshisja, solía decir que el hombre debe tener en sus pantalones dos bolsillos. El uno que diga: “Para mí fue creado el mundo” y el otro que diga: “Soy sólo polvo y cenizas”.

D’s creó el mundo para que lo habitemos y lo hagamos prosperar, también para que sepamos que no somos más que polvo y cenizas.

¡Shabat Shalom uMeboraj!
Norma Dembo

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