Haftará Ekev – Isaías 49:14 51:3

 En Haftará, Haftará Deuteronomio-Devarim

“Dios me ha abandonado”, suspira Sión, “mi Soberano me ha olvidado” (49:14). Este lamento abre la segunda de las siete haftarot de consuelo, marcando las siete semanas entre Tishá Be Av y Rosh Hashaná. Aunque el primer versículo ofrece poco consuelo, el resto de la Haftará responde a esta triste declaración con promesas positivas y esperanzadoras de la redención futura.

El narrador de esta Haftará, Isaías, vivió durante el exilio de los israelitas en Babilonia, después de la destrucción del Primer Templo. Sus escritos son un reflejo de esto, fluctuando entre la esperanza y la desesperación.

Gran parte del poema que compone nuestra Haftará consiste en metáforas vívidas, expresivas y prolijas que expresan la relación entre D´s y su pueblo elegido. “¿Puede una madre olvidarse de su bebé o dejar de amar al niño de su vientre?” Isaías pregunta al principio (49:15), refiriéndose a la idea de que D´s nunca podría olvidar a los iehudim.

Isaías continúa usando metáforas de niños al describir cómo las naciones del mundo llevarán a los exiliados de regreso a la Tierra de Israel: “Así dice el Eterno D´s … Levanto mi estandarte a los pueblos: Acunarán a tus hijos en sus brazos y lleva a tus hijas sobre sus hombros “(49:22).

El poema atraviesa entonces muchas fases de metáforas maritales, desde una pareja al borde del divorcio hasta una pareja que disfruta del nido de su lecho nupcial, dejando muy claro el punto de vista de Isaías: El pueblo judío y D´s son como dos personas en una muy intensa relación.

Este sentido de intensidad se fortalece cuando, en medio de la Haftará, Isaías cambia de manera inusual a una perspectiva en primera persona, describiendo su propia relación personal con D´s: “El Señor D´s me dio una lengua habilidosa para saber cómo pronunciar palabras oportunas para el cansado. Mañana por mañana, Él despierta, Me despierta la oreja “(50: 4). Isaías describe cómo ser profeta lo ha hecho sufrir porque sus oyentes no siempre aprecian su mensaje. “No escondí mi rostro del insulto y la saliva” [50:6], pero Isaías confía en que D´s está de su parte “¡He aquí, el Señor D´s me ayudará!” [50:9].

Volviendo a su habitual postura profética en los versos finales de la haftará, Isaías vuelve a la imagen de D´s y del pueblo judío como dos compañeros que han pasado por una historia difícil, se han reconciliado y ahora están preparados para enfrentar el futuro juntos. “Verdaderamente el Señor ha consolado a Sión, ha consolado todas sus ruinas” (51: 3), Isaías predica, y concluye con una promesa de un inminente gozo en Sión: “Quedarán allí la alegría y el gozo, la acción de gracias y el sonido de la música”.

Después de analizar varios fragmentos de nuestra haftará de hoy, vemos que aún en esos momentos donde todo parece no tener retorno, siempre hay una esperanza, que por mínima que se perciba, al estar D´s de nuestro lado siempre se podrá atravesar el momento dificultoso y superar el sufrimiento.

El otro mensaje que nos trae el profeta es que aún cuando se nos muestra la relación de D´s con su pueblo o D´s con cada uno de nosotros en forma individual a través de nuestro profeta, como una relación entre dos personas, para un mejor entendimiento, no debemos olvidarnos es que D´s en el fondo no es humano. Por eso nosotros podemos dudar de nuestro prójimo, podemos dudar de nosotros mismos, pero nunca debemos dudar de D´s.

Por eso estimados amigos les deseo que en estas semanas de consuelo que nos quedan hasta Rosh Hashana sepamos que D´s nos acompaña y que podremos superar nuestra desesperanza, y al final del camino tal como le sucedió a Sión “Quedarán allí la alegría y el gozo, la acción de gracias y el sonido de la música”.

Shabat Shalom
Ari A. Alster

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