Parashat Vaetjanan. El poder en la audición

 En Parashá, Parashá Deuteronomio-Devarim

El poder en la audición

“Escucha, Israel, Adon-i es nuestro Di-s, Adon-i es uno”. Estas palabras son el testimonio de la fe judía. Cada palabra forma parte del mensaje y es digna de analizarse, pero es la primera, el verbo Shemá, que merece una atención especial.

Había una profunda diferencia entre las dos civilizaciones de la antigüedad que, entre ellas, formaron la cultura de Occidente: la antigua Grecia y el antiguo Israel. Los griegos fueron los maestros de las artes visuales el arte, la escultura, la arquitectura y el teatro.

Los judíos, por una cuestión de principios religiosos, no lo eran. Di-s, el único posible de adoración, es invisible, trasciende la naturaleza. Él creó el universo y, por lo tanto, está más allá del universo, no puede ser visto, se revela solo en el habla. Por lo tanto, el acto religioso por excelencia en el judaísmo es escuchar. La antigua Grecia era una cultura del ojo; la antigua Israel una cultura de la oreja. Los griegos adoraron lo que vieron; Israel adoró lo que escuchó.

Hans Kohn escribió “Los antiguos griegos eran la gente de la vista, del sentido espacial y plástico… como si pensaran transponer los elementos fluidos, fugaces y siempre relacionados de la vida al descanso, al espacio, a la limitación… El judío no vio tanto como escuchó…Su órgano era el oído.”

Es por eso que la palabra clave del judaísmo es Shema. Di-s no es algo que vemos, sino una voz que escuchamos. Así lo describe Moshe en esta parte de la Torá, describiendo la revelación en el Monte Sinaí:

Entonces Adon-i te habló fuera del fuego. Oíste el sonido de las palabras pero no viste la forma; solo había una voz. (Deuteronomio 4: 12)

La forma judía de entender al mundo y de relacionarse con él fue muy diferente a la griega, o la de la tradición filosófica de Sócrates, Platón y otros fundadores de la misma. Una cultura de escucha no es lo mismo que una cultura de la vista.

Shemá Israel no significa solamente “Escucha, Israel”, significa algo así como: “Escucha, concentrado. Dale a la palabra de Di-s tu atención más centrada. Esforzáte por entender, involucra todas tus facultades, intelectuales y emocionales. Porque lo que estamos destinados a ser no es irracional o arbitrario, sino es por un bien personal, el de todo tu pueblo y, en última instancia, para el beneficio de toda la humanidad”.

En el judaísmo, la fe es una forma de escuchar, la creación de la canción le canta a su Creador, y la historia del mensaje es entregada a aquellos que se esfuerzan por comprenderla. Eso es lo que Moshe dice, una y otra vez en Devarim. Deja de mirar y empezá a escuchar. Deja de hablar, escucha. Crea un silencio en el alma. Es el ejercicio de tratar de escuchar nuestra voz debajo de tanto ruido. Poder escuchar eso que necesitamos escuchar.

Quiera Dios que en este Shabat Najamu, el del consuelo, que da apertura a los 7 Shabatot previos a Rosh Hashana, podamos empezar a escuchar nuestra voz interior, esa que surge desde nuestro inconsciente y que nos conecta con lo más profundo de nuestra espiritualidad. Entonces comprender, que es solo a través de tomar conciencia de que es realmente lo que estoy escuchando, la manera en la cual vamos a hacer que el oír se llene de sentido.

Shabat Shalom
Matias Bomse

Escribinos

¿Tenés dudas, preguntas, aportes o sugerencias? ¡Escribinos aquí!

No legible? Cambiar texto. captcha txt

¡ESCRIBÍ AQUÍ LO QUE ESTÁS BUSCANDO Y APRETÁ ENTER!