Haftará Vaetjanan – Isaias 40:1 40:26

 En Haftará, Haftará Deuteronomio-Devarim

Tishá BeAv, con su tristeza y angustia, quedaron atrás. A la noche sigue el día, a la oscuridad, la luz. Y la voz de Di-s, a través de su profeta nos dice: “Najamu, najamu ami (Consuélate, consuélate pueblo Mío)”. Si, debemos consolarnos, porque el momento más oscuro de la noche es aquel que precede al amanecer. Y a la hora más oscura del exilio le sigue el amanecer de la Redención.

Tal como comenté hace tres semanas cuando leímos Parasha Pinjas, y estábamos entrando en las tres semanas de aflicción conocidas como Tlata de Purianuta. Hoy estamos ya dentro de un nuevo período que denominamos Shiva de Nejmata son siete semanas de consuelo.

Para que podamos alivianar la pena, encontré una pequeña historia para compartir y clamar la angustia juntos.

Cuenta una antigua historia china acerca de una mujer cuyo único hijo muere. Presa del dolor, va a ver al hombre sabio y le dice: “¿Qué oraciones, qué encantamientos mágicos conoces para devolverle la vida a mi hijo?” En lugar de echarla o tratar de razonar con ella, el sabio le dice: “Tráeme una semilla de mostaza de un hogar que no haya tenido jamás una pena. La usaremos para alejar la pena de tu vida”. La mujer partió de inmediato en busca de la semilla de mostaza mágica.

Primero llegó a una espléndida mansión, llamó a la puerta y dijo: “Estoy buscando un hogar que no haya tenido jamás una pena. ¿Podría ser esta casa? Es muy importante para mí”. Le respondieron: “Has venido a un mal lugar”, y comenzaron a relatarle todas las cosas trágicas que les habían sucedido.

La mujer pensó: ¿Quién mejor que yo que he tenido una desgracia, para ayudar a estos pobres desafortunados? Se quedó con ellos y los consoló y después siguió la búsqueda de un hogar donde jamás hubo una pena. Pero dondequiera que fuera, en chozas y en palacios, encontró un relato tras otro de tristezas e infortunios. Finalmente, se dedicó con tanto empeño a consolar el dolor ajeno que olvidó su búsqueda de la semilla de mostaza mágica, sin comprender jamás que, en realidad, había alejado la pena de su vida.
Esta historia, de alguna manera, nos enseña cómo, con el tiempo, podemos encontrar consuelo a nuestro dolor. Podemos darle un significado y tornarlo en acción, en ayuda al prójimo y sentido a nuestra propia vida. Esta mujer, al ayudar a otros, pudo encontrar consuelo a su propia pérdida. Nunca se borró aquella herida, pero el consuelo alivió su dolor.

¿Por qué Di-s consuela a los judíos a través de un mensajero?

Mandando a un ser humano para consolar a la gente, ya sea como vemos en nuestra pequeña historia o como nos relata nuestra Haftará a través de nuestro profeta. Di-s impregna a cada uno de nosotros la habilidad y el poder de consolar a otros. Podría parecer que un mortal puede hacer muy poco para consolar a otro, no tenemos el poder para compensar la pérdida o la capacidad de cambiar la situación de alguien. Pero, a través de estas palabras de consuelo que se nos da a través de un ser humano, Di-s nos da a cada uno de nosotros la fuerza Divina para realmente consolar a otro ser humano que sufre.

Por eso estimados amigos en este Shabat de consuelo, les deseo que hallen la calma para ese dolor que los aflige, pero sobre todo que puedan ayudar a un semejante y solo con eso, podrán conseguir una satisfacción, que les animara el alma.

Shabat Shalom
Ari Alster

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