Parashat Devarim

 En Parashá, Parashá Deuteronomio-Devarim

Esta semana comenzamos a leer un nuevo libro de los cinco libros que componen la Torá. En los libros anteriores la historia es contada por un narrador omnipresente generalmente bajo la forma de: “Y Dijo Di-s a Moisés”. En Esta Parashá el que habla es Moisés, con sus propias palabras.

El nombre de la Parashá es Dvarim, que significa “palabras” y empieza diciendo: “Estas son las palabras que habló Moshe a todo el pueblo de Israel al borde del río Jordán”. Justo antes de entrar a la tierra prometida Moshe nos sorprende con un discurso que duró todo un mes, y ocupa todo el quinto libro de la Torá.

Lo llamativo de esta historia es que cuarenta años antes, cuando empieza su relación con Di-s, Moisés le dice: “No soy un hombre de Palabras” cuestionando que sea la persona indicada para sacar al pueblo de la esclavitud en Egipto. Con el apoyo divino, pasó de ser un pastor de 80 años de edad, solitario y de pocas palabras a ser el líder, profeta y maestro mas grande de toda la historia del pueblo Judío. El cambio es tan profundo que nos inspira a esforzarnos en cambiar lo que no nos gusta de nosotros.

Moisés en este discurso repasa toda la historia de los últimos cuarenta años en el desierto, toda su historia, todos los lugares que recorrieron. De forma sutil, repasa todos los lugares donde el pueblo cometió errores, donde el pueblo se quejó por la comida, donde pidieron volver a Egipto, donde hicieron el becerro de oro, y hasta les echa la culpa de que él mismo no puede entrar a la tierra prometida por la falta de fe de los espías que ellos habían pedido.

Este Shabat también se conoce como Shabat Jazón, la Haftará que acompaña esta parashá le da el nombre, el Shabat de la visión. Es el Shabat anterior a Tisha be Av (9 de mes de Av). El 9 de Av es la fecha en la que volvieron los 12 espías, 10 de los cuales diciendo que no se podía conquistar la tierra. A raíz de este evento dios los obligó a caminar 40 años en el desierto. El mismo día, pero siglos después ocurrieron las destrucciones del primer templo de Jerusalem y el exilio en Babilonia y del segundo templo por los romanos y el exilio de 2000 años y muchas tragedias más de la historia Judía.

Ayunamos el 9 de Av para recordar estos eventos. Pero dicen nuestros sabios que cuando llegue el mesías, el 9 de Av se va a transformar en la celebración mas grande del pueblo de Israel.

Moises no entró a la tierra prometida, pero estas palabras que habló Moises a orillas del Jordan las escuchó todo el pueblo: los que salieron de Egipto y ya no estaban, sus hijos y nietos que nacieron en el desierto, los espías que no confiaron y los que si confiaron y sí entraron a la tierra, y todo el pueblo judío que durante siglos seguimos escuchando esta historia.

En este Shabat tenemos que saber que cuando estemos a orillas del Rio Jordán a punto de entrar a nuestra tierra prometida, tenemos que tomarnos un tiempo para recordar que llegamos acá a través de una historia. Nuestra historia y la de nuestros padres, una historia con éxitos y con fracasos, una historia con mitzvot y pecados. Pero tenemos que saber que es nuestra historia, y que Di-s siempre nos acompañó para llegar hasta acá y nos va a acompañar el resto del camino.

Shabat Shalom
Fabian David Holcman

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