Parashat Jukat – Bamidbar 19-1 22-1

 En Parashá, Parashá Números-Bamidbar

Hoy en día, hay una palabra que está muy de moda es “Influencer”. Estamos convencidos que este vocablo surgió con Twitter o con Instagram. Lamento decirles que no, Moshé, hace 3.000 años, tenía más de 2 millones de seguidores. Y es hoy todavía el gran Influencer de nuestra historia.

En general, cuando idealizamos a una persona, nos parece que no tiene defectos y que no debiera equivocarse nunca. Y como siempre nos dice nuestro Rab Ale Avruj, nuestros líderes, a lo largo de la historia, no se convirtieron en santos, eran humanos y tenían defectos como cualquiera de nosotros. Y Moshé no escapa a la regla.

En la parashá de esta semana, no solo que Moshé se equivoca, sino que además va a recibir un castigo por su error.
D´s no le permite ni a él ni a Aarón entrar a la Tierra Prometida, el gran objetivo de este viaje de 40 años.

Veamos qué es lo que sucedió. Resulta que fallece Miriam y el manantial de agua que acompañó a nuestro pueblo durante todo el viaje desaparece. Ya que era en mérito a ella que esta fuente de agua estuvo presente durante la travesía.
El pueblo desesperado pide a Moshé por el agua. Moshé consulta con D´s para saber qué tiene que hacer.
“Habló Hashem a Moshé diciendo: Toma tu bastón y reúne a la congregación, tu y tu hermano Aarón, y le hablarán a la roca y darás de beber agua a la congregación y a sus animales”
“Y tomó Moshé el bastón que estaba frente a D´s como ordenó: Y reunieron Moshé y Aarón a la comunidad frente a la roca y les dijo: Escuchen ahora rebeldes ¿De esta roca hemos de extraer para ustedes agua? Y levantó Moshé el palo y golpeó dos veces la roca y salió agua en abundancia” (Bamidbar 20 7-11). Hasta aquí la trascripción del texto.
Ahora si analizamos lo que sucedió, lo primero que notamos es que Moshé en lugar de hablar a la piedra, la golpeó ´dos veces. La Torá ya nos había traído una situación casi idéntica cuando recién habían salido de Egipto, y Hashem le había hecho golpear la piedra en aquella oportunidad. ¿Entonces era tan grave el error como para no dejarlo entrar a Israel?

El castigo divino no vino por haber golpeado la roca dos veces, sino por no haberle tenido confianza al mismo D´s.
Pero esto no es la primera vez que ocurre, hace algunas semanas leímos sobre el momento en que el pueblo pide carne y en ese momento Moshé también mostró desconfianza en lo que el Altísimo le indicaba, en apariencia de peor manera que en esta ocasión, y sin embargo no fue castigado.

¿Y entonces qué fue lo tan grave?
Que esta vez lo hizo delante de todo el pueblo, y eso es lo que no se le perdonó.
De aquí se inspiraron nuestros sabios del Talmud y nos enseñaron:
“Rabí Yojanán en nombre de Rabí Shimón ben Yojai: Es mejor que una persona caiga dentro de un horno ardiente en vez de avergonzar a su prójimo en público”.

Por eso, mis queridos amigos, en este mundo de tantas redes sociales y grupos de WhatsApp, seamos muy cuidadosos a la hora de avergonzar a alguien en público. Incluso en una discusión con un cónyuge, con un jefe, con un compañero o con quien sea.

Les deseo en este Shabat Jukat que todos podamos llegar a la Tierra Prometida e ingresar en ella.

Shabat Shalom.
Ari Alster

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