Parashat Ajarei Mot Kedoshim. Transformar Dolor en Acción

 En Parashá, Parashá Levítico-Vayikrá

La semana pasada conmemoramos el Día del Recuerdo de los Caídos en los Conflictos Israel y las Víctimas de Actividades Terroristas, Iom Hazikaron. Y el Día de la Independencia del Estado de Israel, Iom Haatzmaut. Dos momentos yuxtapuestos, con diferencia de unas pocas horas entre el uno y el otro.
En Israel, uno siente cómo la tristeza penetra en cada momento de Iom Hazikaron, desde la sirena aguda que suena en todo el país a las 20 horas, hasta las tristes canciones que se tocan en la radio israelí; a partir de los Yizkor, servicios de recordación, y la multitud de ciudadanos israelíes que inundan el Monte Herzl, cementerio destinado a dar sepultura a quienes son considerados héroes de guerra del Estado de Israel, así como a sus Jefes de Estado y expresidentes de la Knesset (parlamento). Al final del día, la transición. Las ceremonias dan paso a las festividades de Iom Haatzmaut, los fuegos artificiales decoran el cielo nocturno y los “asados” festivos llenan el paisaje de cada metro cuadrado de parques israelíes. El luto da paso a la alegría y la celebración desenfrenada.

Las dos parashiot que leemos esta semana,  Ajarei Mot (Después de la muerte) y Kedoshim (Sean Santos), a menudo se leen en el mismo período de estas dos conmemoraciones, convirtiéndose en una alusión a lo que experimentamos en el calendario. Cada nuevo logro de la nación, cada gozo experimentado parece estar obligatoriamente conectado con la caída de sus hijos.
Luego de la muerte llega la parte de actuar y honrar la vida tanto del que ya no está físicamente con nosotros, como la nuestra. D’s nos muestra con el orden de la Torá y sus tiempos, que debemos transformarnos en respuesta a través de nuestras acciones.

“Cumplirás todas mis ordenanzas y mis leyes para que vivas en ellas, yo soy Adon-i” (Levítico 18: 5). “Este versículo se ha convertido en una piedra fundamental del judaísmo; y de este pasuk aprendemos que la salvación de una vida tiene prioridad sobre toda la Torá” (Rab. Shmuel Avidor Hacohen uno de los rabinos más conocidos y queridos del moderno Estado de Israel.
La muerte y las lágrimas han sido, reiteradas veces, el estandarte doloroso de la historia judía. Pero como nos recuerda Rab. Shmuel Avidor Hacohen, el lado opuesto del dolor es elegir la vida y abrazarla con alegría, entusiasmo y aprecio. Lo que nosotros nos animemos a realizar con cada acto de nuestras manos es lo que puede hacer que resignifiquemos incluso la pérdida de un ser que amamos. Siendo uno la respuesta. Caminando el camino de la Torá, para hacer de este mundo un lugar más Santo.

 

Shabat Shalom
Sem. Mati Bomse

 

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