Parashat Pésaj. ¿Somos libres?

 En Parashá, Parashá Levítico-Vayikrá

La casa ordenada, el olor a comida que sale de las paredes, llamados familiares a cada rato, solo puede significar una cosa: llegó Pésaj.
En Pésaj frenamos la lectura de Torá correspondiente al tercer libro, (Parashá Shemini) y hacemos un salto al libro del Éxodo. Para ponernos en contexto, nos encontramos con Moshé ya lejos del palacio del Faraón, establecido en la tierra de Midian, casado con Sephora, hija del sacerdote, trabajando para él como el pastor de sus ovejas.
Moshé recibe el llamado, Ese llamado que hace que toda la historia cambie y venía desde el centro de una zarza ardiente que, a diferencia de las demás, no se consumía, y escuchó: “Moshé, Moshé” a lo que respondió: “Hineni” – Heme aquí – y a partir de ese momento se desencadena la conocida historia de Moshé pidiendo al Faraón que libere a su Pueblo, y ante su rechazo el castigo de las 10 plagas hasta conseguir la libertad.
Luego de esta escena comienza la historia del Pueblo como Pueblo. Como todo un grupo de gente que sale en busca de su libertad absoluta. ¿Quién imaginaría que un simple pastor de ovejas se convertiría en uno de los protagonistas de nuestra historia?

“Dijo Moshé a su Pueblo: Ha de recordarse el día, éste, en el cual habéis salido de Egipto, la casa de la esclavitud…” Shemot -Éxodo- 13:3
Entonces podríamos decir que hoy recordamos el día en que salimos de Egipto y nos convertimos en un pueblo libre. Y en realidad, ¿somos libres? Cuando hay chicos pidiendo comida, cuando hay gente muriendo de hambre, cuando hay trabajos forzosos, ¿somos libres? Cuando nos importan más las notificaciones del teléfono, y si hay o no señal, que mirar a quienes tenemos alrededor de la mesa, ¿somos libres?
O quizás cuando creemos que llegamos a un punto alto y entonces ya no importan los demás, cuando en la cena es más importante la reunión que tuve que la anécdota del colegio de los chicos, ¿somos libres?

Esta noche es distinta a las demás, esta noche comemos matzá. Esta noche entendemos el por qué de la matzá. A la matzá le falta inflarse, le falta agrandarse, y eso es lo que vamos a intentar esta noche. Desinflarnos, volver a ser nosotros y entonces así, poder trabajar para ser libres. La libertad depende de cada uno.
Deseo de corazón en este nuevo Pésaj podamos trabajar juntos por ser nosotros mismos, y entonces poner lo mejor de nosotros para construir un mundo mucho más libre.

Shabat Shalom y Jag Sameaj

Brian Bruh

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