Haftará Pésaj 1 — IOSHÚA 5:2 6:1

 En Haftará, Haftará Levítico-Vayikrá

Ioshúa Ben (hijo de) Nun nació en Egipto como parte del pueblo judío esclavizado dentro de la tribu de Efraiim, su nombre original era Oshea (Oseas) pero fue Moisés quien lo cambió a Ioshúa, que significa D”s salva o D”s de salvación.
Fue uno de los doce exploradores enviados por Moisés a la tierra de Canaán y junto con Caleb, los únicos en traer un informe alentador. Después de la muerte de Moisés, tuvo a su cargo conducir al Pueblo para conquistar la Tierra Prometida, en aquellos tiempos ocupada por diversas tribus conocidas como hititas, amorreos y otros. La sorpresa de esta gente fue enorme y el terror hizo que muchos huyeran, al ver que las aguas del río Jordán se secaban para que el Pueblo Elegido lo cruzara, tal como había hecho Adonai 40 años antes en el Mar Rojo.
Pero algunas ciudades amuralladas resistieron el avance de los Hebreos dirigidos por Ioshúa y éste, cumpliendo el mandato divino, ejecutó en aquel momento lo que como metáfora llamamos en la actualidad el “trabajo sucio”, o sea, desalojar por cualquier medio a los ocupantes. No es posible comparar esta parte de la Historia con hechos del presente contados por fuentes noticiosas antiisraelíes, eso es acomodar la Historia a mezquinos intereses políticos.
La nación hebrea estaba ahora en Israel. Hashem había cumplido su promesa a Abraham. El pacto ha entrado en una nueva etapa. Era la hora de retomar la práctica del brit milá, el pacto fundador que se había cumplido en Egipto pero que en el desierto, vagabundeando de un lugar a otro en precarias condiciones de higiene, debió ser abandonada. Esto nos demuestra una vez más que nuestra religión no es fundamentalista y que siempre repudió la ofrenda y/o sacrificios humanos, optando por preservar la vida antes que cumplir un rito.
Una vez circuncidados todos los varones nacidos durante la travesía y curados (vers, 5:9), el calendario les indicó que era el tiempo de celebrar Pésaj, la salida de Egipto, por primera vez en la Tierra de Israel. Para celebrarlo, ya no hubo necesidad de implorar el maná al cielo ni agua a la roca, puesto que comieron matzá hecha con trigo cosechado en Canaán y se alimentaron con los frutos de la tierra que estaban conquistando.
Para completar la tarea de conquistar el territorio, Ioshúa debía ocupar y destruir Jericó y sus enorme murallas. Cumpliendo la estrategia divina, al toque simultáneo y unísono de siete shofarim se cayeron las murallas y se rindió la ciudad.
Antes de morir a la edad de 110 años, Ioshúa culminó su fecunda vida dividiendo las tierras entre las tribus de Am Israel, atendiendo las características de cada una y a sus necesidades, y laudando los problemas que se presentaron entre ellas a raíz de la división.
Ioshúa es venerado por las tres religiones abrámicas: Judaísmo, Cristianimo e Islamismo.

SHABAT SHALOM VEJAG PESAJ SAMEAJ!

Enrique Dardik

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