Haftará Shekalim – Reyes 11:17-12:17

 En Haftará, Haftará Éxodo-Shemot

El primer pushke de la historia

Iniciamos este sábado la lectura de la primera de las “Arba parshiot”. Se trata de cuatro lecturas especiales para lo que se extrae del “Aron Hakodesh” un segundo rollo de Torá para realizar una lectura especial acompañada a continuación de su correspondiente Haftará. Las Arba Parshiot son: Shekalim, Zajor, Pará y Shabat Hajodesh.
Cada una de ellas posee normas especiales respecto del momento del año en que deben ser leídas para culminar con la última la semana anterior a Pesaj.
La que nos ocupa hoy, por ejemplo, debe ser leída el Shabat anterior al primer día hábil del mes de Adar, que es el mes en que se festeja Purim (este año la última noche de febrero). Zajor se lee la semana anterior a Purim, Pará la posterior y finalmente Shabat Hajodesh llamada también Shabat Hagadol, la semana anterior a Pesaj (este año la anteúltima noche de marzo).
De esta manera sabemos que Shekalim nos abre la puerta a los dos meses más espirituosos del calendario, en Purim beber hasta no poder distinguir entre la bondad de Mordejai y la maldad de Amán, y en Pesaj cuatro copas.
Tanto la Parashá como la Haftará Zajor hacen referencia a la obligación de oblar medio Shekel (siclo) de plata (poco menos de 6 gramos), a los varones en edad de ser enrolados. La Torá es taxativa respecto de la suma e inhibe ambas posibilidades de oblar de más o de menos (por eso lo escueto de la suma), para no hacer diferencia entre quien más tiene y quien menos. La costumbre se basa, seguramente, en el mal augurio que aun al día de hoy constituye contar seres humanos (aun puedo recordar a mi zeide Yitzhak contar nisht eins, nisht tzvei… -ni uno, ni dos…-) , de este modo bastaría duplicar la cantidad de siclos obtenidos, para conocer el número de hombres disponibles para la batalla-Shmuel Bet 24:10 “Mas el corazón de David le remordió, después que hubo contado el pueblo. Y dijo David al Señor: “¡He pecado gravemente en lo que acabo de hacer! Ahora pues oh Señor, yo Te ruego perdones la iniquidad de Tu siervo, porque he obrado muy insensatamente”.

De este modo se conseguía no solo sortear dicho riesgo sino contribuir con las arcas del templo. Después de la destrucción del segundo templo, el óbolo fue substituido simbólicamente por la lectura de este segundo rollo.
La haftará que nos ocupa relata el fin de la truculenta intriga palaciega, en la que que Hataliahu, hija del rey hebreo Ahab y la princesa fenicia Izebel (Jezabel), extermina a cualquier sucesor al trono que pudiera poner en peligro su reinado de terror, en el que intenta imponer al dios baal al reino de Yehuda.
Al cabo del séptimo año, Iehoiadah sumo sacerdote unge como rey a Iehoash (Joas), nieto de Hataliahu, a quien logró esconder de los sicarios , quien a su vez era su tío.
Bajo el influjo del sumo sacerdote Hataliahu, Iehoash lleva adelante un extenso reinado de cuarenta años (tantos como David), actualizando la costumbre del óbolo de medio shekel para recomponer el devastado templo que bajo el reinado de Hataliahu había sido descuidado. Impone una forma de pago directo a los obreros y a su vez crea el antecedente del pushke (alcancía) instalando a la entrada del templo un arca con una ranura para depositar en ella los óbolos.
Desafortunadamente, a la muerte de su “Alma mater” (Iehoiada el sumo sacerdote), Iehoash se permite caer en la idolatría siendo asesinado por sus propios generales, en un contexto que ya le había dejado de serle propicio por las transgresiones incurridas. Aun así la historia recuerda a Iehoash como un monarca benévolo, octavo rey del reino de Yehudá, quien reinó entre 835 y el 796 Antes de la Cuenta.

Shabat shalom

Dudi Finkielsztein

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