Haftará Vaerá – Yehezkel 28:25-29:21

 En Haftará, Haftará Éxodo-Shemot

La conexión sobre la que se articula la selección de este párrafo, del libro de Yehezkel, es sin duda la mención de la maldad del faraón, si bien, se tratan de dos hechos históricamente distantes.
El profeta Yehezkel vive unos nueve siglos después del éxodo pero, en sus tiempos, el reino de Yehudá pacta una alianza con el faraón, contra la explosiva expansión babilónica regida por Nabucodonosor.
Es dicho faraón quien traiciona a su aliado, permitiendo a las huestes babilónicas arrasar con el primer templo y exiliar a la conducción de la sociedad hebrea a Babilonia. Lo que no llega a prever el faraón es que la conquista de Yehudá es tan solo una maniobra logística babilónica para acceder a las atiborradas arcas egipcias.
Yehezkel en cambio, como estadista de su tiempo, logra prever no solo la maniobra de Nabucodonosor, sino el destino de sus exiliados y las características de la nación que ellos fundarán.

29:14 Y haré tornar el cautiverio de Egipto y los haré volver a la tierra de Patrós, tierra de su origen, y allí serán un reino humilde.

Precisamente Patrós ocupaba el actual territorio de Eritrea que integra junto a Sudán y el cuerno de África la llamada “Medialuna de la miseria”, posiblemente la zona más castigada del globo.
No solo eso, sino que este profeta es particularmente conocido por anticipar el retorno a la tierra prometida (recordemos la parábola de los “Atzamot Yebeshot”, los “huesos secos” que vuelven a ser un cuerpo palpitante).

28:26 Y habitarán seguros en ella, y edificarán casas, y plantarán viñas; y vivirán seguros cuando Yo hubiere ejecutado juicios contra todos aquellos que los trataron con desprecio por todos lados; y conocerán que Yo soy el Eterno, su Dios. 

Previendo un tiempo de paz, recordemos que tanto inaugurar una casa como plantar un viñedo eran causales de eximición del servicio militar.
Yehezkel prefigura la comparación más contundente del abismo cultural que separa a la sociedad egipcia de la hebrea. En una, el poder político-militar y religioso se concentran en manos de una sola persona, mientras que en la otra el poder político-militar y religioso están claramente diferenciados. Recordemos que si bien el rey, en el reino de Yehuda, cumplía funciones tribunalicias, las mismas estaban subrogadas a la letra de la Torá y tanto Cohanim como profetas tenían la potestad de cuestionar cualquier decisión real.

29:3 Habla y di: Así dice el Eterno Dios: Heme aquí contra ti, Faraón, rey de Egipto, la gran serpiente acuática (dragón) que yace en medio de sus ríos, el cual dice: “Mi río es mío, y yo lo hice para mí”.

Visto a vuelo de pájaro la dinámica actual de este eje Babilona, Israel, Egipto:
*A partir de la firma de los acuerdos de Camp David, en el 79, Israel ha mantenido una política, que si bien fluctuó, sobrevivió al asesinato de Anwar Sadat (artífice de dicho acuerdo), al operativo “Paz en Galilea” que contó con una fuerte reprobación de la comunidad árabe, la intifada y por último la llamada “Primavera Árabe”, con la conocida repercusión en Egipto, es que en este caso particular estamos hablando de un país africano que recibe fuertes influencias culturales de sus vecinos mediterráneos, que practican (en términos generales) una política más abierta.
*Por otra parte, Babilonia (hoy mayormente Irak) sostiene una política abiertamente hostil a Israel, si bien Benjamín Netanyahu reconoció en su anterior cadencia haber mediado en pactos comerciales entre Irak y otras naciones creando un área específica del puerto de Haifa para sus buques.
En síntesis, poco ha cambiado, exceptuando el hecho de que hoy en día la mejor arma, aún, en una zona tan caliente como Oriente Medio, es la economía.
Aunque… pensándolo bien, eso tampoco es nada nuevo.

Shabat shalom
Dudi Finkielsztein

Escribinos

¿Tenés dudas, preguntas, aportes o sugerencias? ¡Escribinos aquí!

No legible? Cambiar texto. captcha txt

¡ESCRIBÍ AQUÍ LO QUE ESTÁS BUSCANDO Y APRETÁ ENTER!