Parashat Shlaj Lejá – Según con qué ojos se mire – Comunidad Amijai

Parashat Shlaj Lejá – Según con qué ojos se mire

 

Cada vez que nos encontramos con la lectura de esta parashá, evoco inevitablemente aquella de los comienzos, Lej-Lejá.
Es una situación distinta, con distintos protagonistas. Sin embargo, nuestros sabios nos dicen que no hay antes ni después en la Torá.
Abraham emprende su viaje espiritualmente convencido de cada una de las palabras de D’s, comienza a caminar, a hacer camino hacia la promesa.
Todos conocemos nuestra historia, todo aquello que nos constituye, fuimos esclavos y nos convertimos en pueblo en el Sinaí, y nos encontramos ahora a las puertas de la Tierra Prometida.
Doce enviados se acercarán a ver cómo es la tierra, cómo es el pueblo que habita en ella, si es escaso o numeroso. Los conocemos como los merraglim.
Diez ven algo imposible de lograr, algo inalcanzable, un fracaso seguro, el fin de un viaje sin futuro.
Pero dos de ellos, Ioshúa bin Nun y Caleb bn Iefune tienen otra mirada, descubren posibilidades, imaginan un futuro exitoso, se ven luchando para conseguir lo prometido, se sienten dispuestos a pelear por lo que ya consideran propio.
Se parecen mucho a nuestros primeros pioneros dispuestos a secar pantanos y a hacerle frente a las adversidades. Son constructores.
Es que depende con qué ojos se mire…donde unos bajan los brazos, lloran y sólo ven imposibilidades y desastre, otros ven la tierra donde mana leche y miel.
En lugar de quejarse están dispuestos a dar pelea.
Nos cuentan nuestros sabios que cuando llegaron los merraglim a espiar la tierra, sólo Caleb dio un paso más allá y llegó al lugar donde nuestros patriarcas están enterrados.
Caleb llegó al lugar de pertenencia, al corazón de la promesa y como Abraham no dudó.
Esta línea invisible le dio fuerza y entereza para enfrentar la lucha junto a Ieoshúa y una nueva generación.
Marcaron una diferencia porque miraron con buenos ojos y tuvieron fe en lo prometido.
El resto, quedó en el camino.
Hacia el final de nuestra parashá nos encontramos con el tercer párrafo del Shemá, aquel que nos habla de los tzit- tzit.
Y nos lleva a pensar que necesitamos a diez de nosotros para abrir una Torá, necesitamos un minián que esté dispuesto a ver con lo que de verdad contamos, a saber que el vaso está más lleno que vacío.

Que en este Shabat Shlaj Lejá cada uno de nosotros en comunidad pueda tener el coraje de mirar de donde venimos para saber a dónde vamos.

Shabat Shalom uMeboraj!
Norma Dembo

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