Haftará EMOR: Entre lo sagrado y lo profano – EZEQUIEL 44:15-31 – Comunidad Amijai

Haftará EMOR: Entre lo sagrado y lo profano – EZEQUIEL 44:15-31

 

Ezequiel vivió el destierro, le tocó vivir en Tel Aviv, Babel, a orillas Del Río Quebár. ¡Tanto tiempo ha transcurrido! Y sin embargo, hoy como ayer, con distintos ropajes, vemos que no existe un abismo entre un momento y otro.
Los profetas denunciaban la injusticia, la sangre derramada… la idolatría… Hoy nuestra lucha es la misma, nuestros actos pueden conducirnos a lo más bajo o a lo más alto. En aquel momento los jueces no se comportaron de acuerdo al pedido de la Torá que los hacía responsables de la educación y de la conducta del pueblo. Hoy podríamos reclamarles lo mismo y más, cómo nos dice el Talmud: ¡”Pobre del pueblo que deba juzgar a sus jueces”!
De esto se trata la idolatría, de poner la idea de D’s en valores mundanos, poner la imagen por sobre todo y no poder abstraernos de adorar becerros a quienes adornamos con espejos de colores.
Nuestro profeta nos habla de las personas consagradas al servicio, del tiempo sagrado y del ritual especial para las festividades.
Recordemos que los levitas no tenían heredad ya que D´s les dice: “Yo soy su posesión”. La Torá quiere alejarlos de las angustias generadas por la posesión de tierras y bienes, para que así puedan ocuparse exclusivamente de su función.
Pero pensemos que al destruirse el templo las palabras cobran una actualidad inmensa, que nos lleva a dimensionar hoy lo que significan nuestros actos, cuál es la pureza que intentamos alcanzar y hacia qué está dirigido nuestro culto.
Si en nuestra Haftará se hace alusión a los ropajes de lino de los sacerdotes y a cómo debían cambiarse al mezclarse con el pueblo para no impurificarse, esto es para lograr la diferencia entre lo mundano y lo sagrado.
Al no haber más templo no hay ya sacrificios, nuestras palabras son las que se elevan a D’s en forma de tfilot, de pensamientos, de actos hacia nuestro prójimo y hacia nosotros mismos. Es dentro nuestro donde tenemos la posibilidad de crear un espacio especial, sagrado, donde nacerán nuestras ideas y se convertirán en palabras que deberían llevarnos hacia nuestro prójimo en una tarea común de construcción, de comunidad.
Hacia el final del texto, Ezequiel 44:23-24 pone el acento en la enseñanza y la justicia. Será entonces ese el camino a recorrer: para poder dar lo mejor de nosotros mismos, debemos pensar en con qué y cómo conducirnos. En pensar antes de hablar, en no hablar mal de otros.
Hoy como ayer, existe lo mundano y lo profano. La Torá va siempre en pos de la teshuvá y no de la destrucción por haber cometido errores, no busca rituales aunque los describa con detenimiento, busca el volver sobre nuestros pasos, poder repensar nuestros actos, corregir lo que no está bien.
Rab Edery z´l, nos recuerda que la Torá alienta a las personas que viven de su trabajo y de su creatividad, pero que tenemos que ser cuidadosos en lo que al servicio de D´s se refiere. Los sabios de la Mishná lo formularon diciendo: “im en Kemaj en Torah, im en Torah en Kemaj“. Si no hay sustento no hay Torá, pero si no hay Torá, ¿de qué sirve el sustento?
Esta Haftará es una invitación a mirar dentro nuestro antes de actuar, antes de decir y hacer. Tratando de transmitir y de enseñar lo que hemos aprendido como pueblo. Pensándonos cada uno como un sacerdote que busca la justicia y la verdad en nosotros mismos y en el trato con nuestros semejantes.

Shabat Shalom uMeboraj!
Norma Dembo

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