Parashat Vaerá. ¿Quién sos?

 

Moisés le pregunta a Dios: “¿Quién sos?”. Y Dios le responde: “Vaerá el Abraham, el Itzjak, ve-el Iaakov be-El Shadai…”
“Yo me aparecí a Abraham, a Itzjak y a Iaakov como El-Shadai…” (Shemot 6:3)
Rashi, el gran exégeta francés del Siglo 10, dice: “Vaerá: El haavot”. “Yo me aparecí: a los Patriarcas.”
Pero, ¿qué es lo que me agrega que la palabra “Vaerá” -“Yo me aparecí”- se refiera a los Patriarcas, si justamente sus nombres siguen después en el versículo?
Dicen los intérpretes del mismo Rashi que lo que le preocupa al sabio es que el texto dice: “Yo me aparecí a Abraham, a Itzjak y a Iaakov…”, y podría haber dicho simplemente: “Yo me aparecí a Abraham, Itzjak y Iaakov…” La preposición “a” antes de cada nombre parece estar de más. Y se agrega más complejidad ya que en hebreo, “a” se escribe “el”.
La palabra “El” en hebreo también quiere decir “Dios”. Es como si nos dijeran que Dios se presentó a cada patriarca… como otro Dios.
Cada uno desde su propia cosmovisión y encuentro personal con lo divino. El texto de presentación de Dios frente a Moisés, nos presenta un Dios que sabe de su propia diversidad al presentarse ante cada ser humano. Rashi intenta explicarnos que si bien cada alma se encuentra con Dios en su propia teofanía, ese Dios particular para cada uno es a la vez un Uno y Único Dios.
La búsqueda de lo esencial, de la dimensión espiritual que invade el universo de aquellos en búsqueda, nace en realidad en la pregunta íntima de quien es uno. Mi Dios es el Dios de mis Patriarcas. Pero es mío cuando yo sé quien soy.
El relato jasídico cuenta que el Rabi Jaim miSandz le preguntó a uno de los rabíes que lo habían ido a visitar: “¿Quién sos?” Y éste le respondió: “Yo soy el nieto del Gran Rabino tal y tal…” A lo que el Rabi le respondió: “No pregunté quien era tu abuelo. Pregunté ¿quién sos?”
Somos parte de una historia. Milenaria, maravillosa. Milagrosa. Acompañada a cada paso por el Dios de nuestros padres. Pero la pregunta profunda es la que nos llama a buscar en nuestro interior la iluminación. El insight. El saber que somos no solo producto del devenir del pasado, sino el rumbo y la dirección en que diseñemos nuestros mañanas.
El saber que el propio encuentro con lo divino, habita en la respuesta de quienes verdaderamente somos.
Shabat Shalom.

Rab Ale Avruj

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