Haftará Vaigash – Iehezkel 37:15-28

 

Volvemos a leer al profeta Iehezkel, desterrado a Babilonia, hijo de Buzi, perteneciente a los sacerdotes a cargo del templo de Jerusalén y testigo de su destrucción. 

A pesar de esta vida de exilio y desolación su visión es una maravilla de esperanza y una propuesta de nueva vida. Elegida para leer acompañando la Parashá de la reconciliación de Iosef con sus hermanos, plantea y propone un reencuentro de todo el pueblo sin divisiones ni celos. En un entorno de convivencia respetuosa y fructífera. La profecía pareciera escrita para nuestros días, no solo en el ámbito judío, sino también para nuestra conducta como conciudadanos. Más allá de una visión netamente sionista de reunificación en la tierra de Israel, no como 2 reinos de 12 tribus sino en una sola gran nación, nos propone concertar un pacto de paz y de santidad de espíritu. En medio del caos, del exilio, habiendo presenciado la destrucción, nos propone reunificación, nos propone paz y renovación. Nuevamente la historia se repite y nos permite cambiarla, es tiempo de construir puentes, permitir el intercambio de ideas y el respeto por la mirada de un otro, inclusive antagónica. 

Sea esta profecía inspiradora de nuestro altruismo de construcción, concertación y armonía.

Shabat Shalom

Gabriel Rosenzvit 

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