Shabat Jánuca. La luz en tiempos de guerra, y en tiempos de paz. – Comunidad Amijai

Shabat Jánuca. La luz en tiempos de guerra, y en tiempos de paz.

 

Jánuca recuerda la gesta heroica de los Macabeos. El triunfo milagroso contra el imperio griego que dominaba a Israel, hace 1200 años. La última guerra en la que el pueblo judío salió victorioso hasta la de 1948. La reinauguración del culto en el Beit Hamikdash que había sido profanado como templo pagano. Y el milagro de la multiplicación del aceite para regalarnos la hermosa celebración del encendido de las velas de nuestros días.
Se acostumbra colocar la Janukiá, el candelabro donde encendemos las velas en cada una de las 8 noches de la fiesta, frente a una ventana que dé al exterior para cumplir con la Mitzvá de “Pirsumei Nisa”, “Difundir el Milagro”.
En el final de las Leyes de Jánuca, Maimónides (el Ramba´m) legisla acerca del nivel de importancia que tiene el encendido de las velas de Jánuca.
Nos dice que aquel que no tiene una vela de Jánuca para encender, incluso debe hasta vender su abrigo con tal de comprar esa vela, y cumplir la Mitzvá. Solo la compra de las 4 copas de vino para Pesaj tiene ese tipo de obligación, el de desprenderse de algo importante para poder cumplir la Mitzvá.
El problema es que como Jánuca dura 8 días, siempre hay un Shabat que cae en medio de la fiesta. Y entonces la pregunta: de tener solo para comprar una vela, ¿cuál vela debieramos encender? ¿La de Shabat o la de Jánuca?
Debido al peso de la obligación de hasta vender un abrigo con tal de encender la vela de Jánuca tal como legisla el Ramba´m, evidentemente debiera ser la de Jánuca, ya que no hay ninguna prescripción similar con las velas de Shabat.
Sin embargo, el Shuljan Aruj (Hiljot Januca 678) nos dice que en ese caso de todas formas tiene prioridad la vela de Shabat. Si hay una sola vela, no es la de Jánuca, sino la de Shabat la que hay que encender. ¿Por qué? Por Shalom Bait, para traer Paz al Hogar.
Eso es lo que simbolizan las velas encendidas dentro de la casa. Sobre la mesa. Ninguna guerra ganada es más importante que la Paz en el Hogar. Ninguna victoria imposible es más importante que la de traer bendición a la casa.
Ninguna luz hacia fuera es más importante que la iluminación de la mesa. Ningún milagro es más poderoso que el de mirarnos a los ojos con las almas que nos regalan para celebrar el tiempo.
Que tengamos un hermoso Shabat, que nos traiga luz de Brajá entre nosotros. Que tengamos un hermoso Jánuca, que lleve de esa luz bendiciones de milagros para el mundo.

Shabat Shalom!
Jánuca Sameaj!

Rab Ale Avruj

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