Haftará Miketz – Zacarías 2:14-4:7 – Comunidad Amijai

Haftará Miketz – Zacarías 2:14-4:7

 

En la semana de la parashá Miketz, suspendemos la lectura de la haftará que corresponde a dicha parashá (Reyes 3:15-4:1), para leer del libro de Zacarías (2:14-4:7). La razón de dicho cambio es que el pasado miércoles 12 al atardecer inició el festejo de Jánuca, la fiesta de las luminarias.
El vínculo entre la fiesta y la haftará es la referencia a la menorá, el candelabro de siete brazos que el profeta refiere en un sueño y cuya construcción es requerida a Moshé en el libro de Éxodo 25:31.
El origen del festejo es una revuelta iniciada hace 2285 años por un grupo de cohanim que se subleva ante la primera persecución contra el Pueblo Judío de la que la historia tenga registro. Hasta ese momento todo había sido batallas, pero por primera vez un enemigo lleva adelante una sistemática profanación de los íconos religiosos.
¿Quién es este Antíoco que ordena destruir los altares del templo de Jerusalem?
Se trata de un descendiente de Seleuco, el general, quien a la muerte de Alejandro el grande, toma el control de sus dominios asiáticos.
Dicha dinastía seleucida, si bien con los ojos vueltos a Grecia, tuvo suficiente tiempo para asimilarse a la forma de pensar persa, y a la manera de la zona, no conformarse con el control político-económico, como hasta ese momento ocurría con los dominios helénicos, sino extender el control a la cultura del pueblo subyugado por lo tanto a sus dioses y religión.
Dicha gesta llega a nosotros a través de la descripción del libro extra testamentario de Macabeos. No es casual la elección del candelabro de siete brazos como vinculante entre el texto de la Torá y la haftará, ya que el mismo será durante muchos años el ícono que distinguirá al pueblo hebreo hasta la aparición del estado. Solo a modo de ejemplo recordemos el arco de triunfo de Tito cuyo bajorrelieve identifica una multitud del resto, por la sola presencia de la mencionada menorá.
Es curioso cómo mientras las culturas de la zona basan su iconografía en símbolos ascensoriales (pirámide en el caso egipcio, zigurat en el persa) con fundamentos firmemente arraigados en la tierra y buscando las alturas, el pueblo hebreo adopta para sí una forma inversa, esto es, un triángulo invertido, convirtiendo el deseo de acceder, en el de estar atento a la luz que de dicha altura emana.
En la actualidad, el ícono más representativo de nuestra identidad vuelve a inspirarse en un objeto dedicado al culto, ya que la bandera del estado toma su diseño del talit, el manto ritual.

Shabat shalom
Jánuca sameaj

Dudi Finkielsztein

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