Parashat Bereshit

 

El sol, la luna, el hombre y sus excusas

Hoy arranca un nuevo ciclo, volvemos una vez más a tener la oportunidad de recomenzar. El mundo vuelve a ser creado, el sol, la luna, el hombre y sus excusas. Adam es el primero, quien fue dueño del jardín y sin embargo comió lo único que tenía prohibido.
“Entonces, Dios llamó al hombre y le dijo AIEKA​, ¿dónde estás?”
Dios no necesita la respuesta. Plantea la pregunta para establecer el vínculo, para buscar el compromiso. Exige una respuesta que lo involucre, que lo obligue a asumir su responsabilidad frente a Él y frente a sí mismo. Sin embargo, Adam pone la primera excusa en la historia del hombre. “Tu voz he oído en el huerto, temí y me escondí”. Luego siguió Hava, quien frente a la pregunta de Dios sobre qué había hecho, contestó: “La serpiente me incitó” (Bereshit 3:13).
Una generación más tarde, la voz de Adonai vuelve a escucharse al preguntarle a Caín, “Aie​ ​Abel​ ​Ajija​” – ¿Dónde está tu hermano Abel?- y éste le contesta “¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?”
Excusas; desde el primer hombre hasta hoy. Evadimos, quizás por no poder, no querer o simplemente sin darnos cuenta. Hacemos cosas con el objetivo de no hacer otras. Un encuentro, una charla, una mirada, una canción. En la primera mañana de Rosh Hashaná hablamos de que nada es para siempre, ni las personas ni el tiempo. Entonces ¿qué estás esperando?
Deseo de corazón que a partir de este año nuevo que comenzó, de este nuevo ciclo de lectura, dejemos de buscar alternativas a eso que tanto viene esperando y encontremos momentos para que eso que te debés con esa persona no siga quedando pendiente.

Shabat Shalom
Brian​ ​Bruh

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