Shaná Tová para toda la comunidad

 
gabriel-mayo

Queridos amigos,

Cuando comencé a venir a Amijai, hace no tanto tiempo, no imaginé que alguna vez me iba a tocar escribir como presidente de la comunidad. Hoy tengo la posibilidad de hacerlo, y quiero aprovecharla para saludarlos y compartir algunas historias y reflexiones personales.

Crecí en un hogar laico, donde mi papá se definía como un “judío gastronómico”, hijo de inmigrantes que vinieron llenos de tradiciones pero sin creencias religiosas.

Mi máximo acercamiento a la tefilá fue los sábados a la mañana en la Sociedad Israelita de Quilmes, donde nuestros zeides interrumpían el fútbol para que completáramos el minián de shajarit –aburrido, en un idioma que no entendía-.

En algún momento, ya de adulto, sentí la necesidad de buscar mis raíces, y encontré a Amijai. Al principio, participar del Kabalat Shabat me hizo descubrir la paz que necesitaba para terminar la semana en un clima de espiritualidad y rodeado de buenos amigos. Eso me resultó suficiente por un tiempo. Pronto me di cuenta de que en una Comunidad nos tenemos que comprometer y encontrar el modo de dar, en lugar de solo recibir.

Así comencé a participar de la comisión directiva, y se me abrió un mundo distinto. Vi que dando mi tiempo a la comunidad, es mucho más lo que recibo que lo que doy.

Cuando me ofrecieron el inmenso honor de presidir nuestra institución, acepté con el compromiso personal de hacer que nuestra comunidad sea cada día más “Comunidad”.

Obviamente ésta no es una tarea personal. La comparto con los voluntarios, que son más del 10% de los socios de la comunidad; con los profesionales, que cada día ponen lo mejor de sí para que la enorme cantidad de cursos y actividades salgan perfectos; con la gente de mantenimiento, de bitajón, con los músicos, cada uno desde su lugar, trabajando con empeño y pasión, y con el Rab, que con sus palabras y sus enseñanzas nos guía para que podamos transitar nuestro judaísmo moderno y profundo. Y, por supuesto, con mis queridos compañeros de la Comisión Directiva, con quienes trabajamos día a día, codo a codo.

Amigos, el pueblo judío tiene más de 3.500 años. Yo creo que no es casualidad que seamos el único pueblo que sobrevivió tanto. A lo largo del tiempo supimos generar los cambios que nos permitieron prevalecer, manteniendo el compromiso ético que nos enseña la Torá, frente a D´s y frente al hombre.

Estamos celebrando en estos días un nuevo Rosh Hashaná, y un nuevo Iom Kipur. Le pedimos a D´s que nos absuelva de nuestras trasgresiones y que nos inscriba en el libro de la vida. Los quiero invitar, en estos días de reflexión, a pensar qué tipo de Comunidad queremos para nuestros hijos y nietos, qué tipo de enseñanza debemos trasmitir para garantizar la continuidad de nuestro Pueblo, y qué está haciendo cada uno de nosotros para que eso pase.

El Pirke Avot (2.2l.) dice: “No estás obligado a concluir toda la obra, pero tampoco eres libre de eludirla”. Ojalá puedan estas líneas despertar tu vocación comunitaria para que las próximas líneas que se escriban en estas páginas sean las tuyas.

Quiero destacar y agradecer a los donantes, que sostienen y apoyan el proyecto comunitario, ya que por su generosidad llevamos adelante muchos de nuestros sueños.

A todas las personas que trabajan en Amijai, por el amor que le ponen a su tarea.
Al Rab Ale Avruj, que es un motor incansable de enseñanzas y proyectos.
A mis compañeros de Comisión, mis amigos, por su gran trabajo.
A mi familia, porque me apoya y entiende mi compromiso con la Comunidad.
A mi esposa, con quien también comparto el amor por Amijai.

AM ISRAEL JAI – El pueblo de Israel vive.

¡Shaná Tová!
Gabriel Mayo
Presidente Comunidad Amijai

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