Mensaje del Rab Ale Avruj para Iamim Noraim

 

Nos enseña el Talmud:

“No digas tus hijos (BaNaiJ), sino tus constructores (BoNaiJ)”.

Talmud Bavli, Brajot 64a

 

El año se cierra, y es nuestro deseo encontrarnos con nuestras familias para meditar sobre lo hecho y celebrar lo que construiremos el próximo año.

Con el cierre del año, cerramos también el ciclo anual de lectura de la Torá.  El último de los libros, Devarim o Deuteronomio, es el último mensaje de Moisés a la nueva generación antes de su muerte. Es el mensaje del sabio a los hijos, a los constructores de su futuro, para que logren edificar una tierra prometida en paz. Es nuestro deseo que su mensaje nos inspire al encuentro de las próximas sagradas y Altas Fiestas.

El libro de Devarim comienza de una manera única, nunca antes escuchadas en la Torá:

“Estas son las palabras que Moisés dirigió a todo Israel en el desierto al este del Jordán…” (Deut.1: 1)

Fue Rabbi Efraim Landschutz en su comentario Kli Yakar (a DT. 1:1) quien señaló que la frase “Kol Israel”, “todo Israel”, que aparece en este versículo, y luego diez veces más solamente en el Deuteronomio, no existe en ningún otro lugar en los libros mosaicos. Hasta ahora, los israelitas habían sido descritos como los “Benei Israel”, “los hijos de Israel”.

Ahora, por primera vez ya no son los hijos de Israel – sino, Israel.

La diferencia lingüística parece ser menor, pero es enorme. Carga un sentido emocional desde el pasado hacia el futuro. Una cosmovisión acerca de lo que nos une desde hace siglos, hacia lo que determinará nuestra alianza para los siglos que vendrán.

Moisés intenta en el cambio de denominación decirnos de dónde venimos y qué es lo que somos a partir de ese devenir histórico: una familia. Nos une un lazo familiar indestructible. Como “Hijos de Israel”, poseemos un pasado común y un sentido de comunión tan única, poderosa, maravillosa y compleja como lo es el de una familia.

Pero lo que nos une desde el pasado no alcanza para diseñar el futuro.

El pacto de nuestros padres nos convoca a re-definirlo hacia lo que vendrá. Y en el cambio de terminología apelativa, al dejar de llamarnos Benei Israel (hijos de Israel), para decirnos Kol Israel (todo Israel) nos llama a construir una sociedad diferente. Un modelo de vida compartida.

Una comunidad de ideas, de sentidos, de proyectos, de sueños y realizaciones.

Ya no solamente en los méritos, las nostalgias o los logros del pasado que nos une, sino en la materialización de una construcción colectiva de diseños del mañana. De una sociedad más justa, integrada, moral y humana. Basada en aquellos valores del pacto que nos hizo hijos de los patriarcas, pero refundada en los sueños de los destinos a construir de manera colegiada y común.

Y todo ello en el compromiso de ser ya no solo hijos (Banaij) sino Constructores (Bonaij). Somos privilegiados del tesoro del pasado que habita en nosotros. Pero el futuro solo lo construiremos transformándonos en comunidad.

El cambio en la denominación nos proporciona una nueva identidad. Nos une un pasado familiar (Banaij), y un destino de comunidad (Bonaij).

En este año nuestra casa, Amijai, ha crecido en construcción y especialmente en constructores. Cada uno de ustedes que llega hasta aquí para dar de su tiempo, de su capacidad, de sus ganas, de sus búsquedas, de su familia, de su saber, y de sus ganas de saber, de su mano, de su ofrenda, es un constructor.

Que el año que estamos a punto de iniciar traiga construcción y futuros de belleza espiritual. Nos vea rodeados de armonía y equilibrio emocional. Nos encuentre unidos, nos vea uno, en nosotros y entre nosotros.

Por un año de familia, de comunidad, de proyectos, de salud, y de bendiciones para la paz.

 

¡Shaná Tová!

Rab Ale Avruj

 

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