Parashat Ki Tavó. Momentos de Transición.

 

Parashat Ki Tavó habla de, tal vez, el momento de metamorfosis más importante para el pueblo judío, próximos a entrar a la Tierra de Israel, y nos recuerda que cuando se trata de ceremonias rituales no solo se debe mirar a los adornos exteriores de dicho ritos sino, lo que es más importante, el mensaje que el ritual transmite.
Al entrar en Israel, la Torá prescribe un elaborado ritual: “pondrás piedras grandes, las cubrirás de yeso e inscribirás sobre ellas todas las palabras de esta Enseñanza… También allí edificarás un altar para Adon-i. No ejercerás sobre ellas un utensilio de hierro, y sobre esas piedras inscribirás cada palabra de esta enseñanza con toda
claridad”. (Deuteronomio 27: 2-8)
¿Qué nos enseñan los elementos particulares de esta ceremonia siendo nosotros judíos hoy en el siglo XXI?
Primero, el relato está hablándonos de “la Enseñanza”, es como si la Torá nos estuviera transmitiendo que ella misma es el fundamento sobre el cual el futuro de los judíos será construido. Torá, la enseñanza y el aprendizaje, es la fuerza vital del pueblo judío y es sólo a través de la educación que se puede forjar un futuro lleno de esperanza.
En segundo lugar, la Torá ordena la construcción de un altar, porque fue a través de los sacrificios que los hebreos en la época bíblica expresaban su deseo de relación con Dios. Hoy ha sido reemplazado por la entrega del corazón, la Tefilá. La oración personal y comunitaria es el medio por el cual nos juzgamos a nosotros mismos, reflexionando sobre nuestras acciones.
Tercero, cuando nos habla de las piedras, nos deja un mensaje interesante. Las piedras de las que se construye el altar deben ser “sin cortar”, es decir, deben ser protegidas y permanecer enteras. Tal declaración nos puede estar hablando de la noción de Gemilut Jasadim, actos de amor y ternura. ¿Cómo construimos una relación significativa con Dios? Es actuando de manera amable con el otro. Por lo tanto, esta advertencia final está orientada hacia el presente. Aquí y ahora, cada uno de nosotros debe comprometerse en actos de amor hacia el objetivo de reparar un mundo que está roto (tikkun olam).
Tal vez fue este pasaje en Parashat Ki Tavó lo que llevó a Shimon el Justo a proclamar su famoso dicho:

“El mundo se sostiene sobre tres pilares fundamentales: sobre la Torá, la educación; la Avodá, el culto religioso; y sobre Guemilut Jasadim, actos de bondad y amor”. (Pikei Avot 1: 2)

Estando a las puertas de comenzar un nuevo año, es nuestro momento para retomar estos tres aspectos que sostienen el mundo.  Solo reflexionando sobre nuestro pasado y reparando el presente podemos esperar un futuro lleno de bendición y paz.

Shabat Shalom
Mati Bomse

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