Parashat Ekev. Shivat Haminim, las 7 especies.

 

אֶ֤רֶץ חִטָּה֙ וּשְׂעֹרָ֔ה וְגֶ֥פֶן וּתְאֵנָ֖ה וְרִמּ֑וֹן אֶֽרֶץ־זֵ֥ית שֶׁ֖מֶן וּדְבָֽשׁ

“La tierra de Israel es descrita como “tierra de, trigo, cebada, viñas, higueras y granadas; una tierra de aceite de oliva y miel” (Devarim 8:8)

En la parashá de esta semana, Moshé continúa su discurso final a los Hijos de Israel, prometiéndoles que si cumplen los preceptos de la Torá, el ingreso a la tierra que están a punto de conquistar será sin dificultades, cumpliendo así la promesa de Adon-i a sus patriarcas. Recuerda los 40 años en el desierto, recapitula algunos pecados de la generación anterior como el becerro de oro y el pecado de los espías que hablaron mal de la tierra de Israel. Lo último de la parashá es el segundo capítulo del Shemá Israel, que habla de las recompensas por el cumplimiento de las mitzvot y las sanciones por no practicarlas. Moshé describe la tierra a la que van a ingresar como una tierra que “fluye leche y miel”, una tierra bendecida por las siete especies.

¿Qué tienen en común estas siete especies? ¿Por qué estos frutos caracterizan a la tierra de Israel y qué tienen de especiales?
El florecimiento y madurez de las siete especies tienen lugar durante el período comprendido entre las festividades de Pesaj y Shavuot, una temporada que depende del delicado equilibrio entre las fuerzas contradictorias de la naturaleza. Se caracteriza por los contrastes climáticos, entre la sequedad extrema y el calor, por un lado, y las tormentas frías, por el otro.

Este proceso madurativo y de crecimiento natural está vinculado a nuestro propio logro espiritual. No es casualidad que estos siete Minim comprendan una gran cantidad de atributos espirituales, nutrientes y propiedades medicinales.

Se necesita un equilibrio entre la naturaleza y el hombre para cultivar cada una de estas plantas.  Los cultivos exitosos, son la función del equilibrio no sólo en el mundo natural, sino también en el mundo espiritual.

Cada uno de estas siete especies tiene un significado:

Trigo:  Jesed (bondad).
Cebada:  Gevura (restricción).
Uvas:  Tiferet (belleza).
Higos:  Netzaj (resistencia, fecundidad).
Granada:  Hod (majestad y gloria).
Aceite de oliva:  Yesod (fundación).
Miel:  Maljut (reino).

El filósofo judío Emil Fackenheim dijo: “la respuesta desde abajo provoca una respuesta desde arriba”. La Torá hace que nuestras cosechas dependan de nuestra observancia de las mitzvot, no es casualidad que en esta parashá se mencione el segundo párrafo del shemá, que viene a completar a la primera parte que leímos el Shabat anterior en parshat Vaetjanan.

Estos 7 personajes requieren cuidados delicados; así como también nuestras vidas espirituales requieren tal atención. Las huertas requieren trabajo, dedicación y constancia. Así como también nuestro judaísmo. Venir a Shabat es la primera semilla. Poder continuar ese judaísmo que venimos a buscar al templo en nuestra vida, con nuestra familia en nuestras casas y junto a las personas que nos rodean día a día, es el agua que va a hacer crecer todo eso que plantamos juntos semana a semana.

Shabat Shalom

Mati Bomse

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